Algunas notas sobre el caso Rosendo Radilla PachecoSome Notes on the Rosendo Radilla Pacheco Case
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  • » pub: 00/00/2014» Digital publication: 00/00/2014
<p align="justify"><font face="verdana" size="4">Pr&aacute;ctica internacional mexicana</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="center"><font face="verdana" size="4"><b>Algunas notas sobre el caso Rosendo Radilla Pacheco</b></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="center"><font face="verdana" size="3"><b>Some Notes on the Rosendo Radilla Pacheco Case</b></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="center"><font face="verdana" size="2"><b>Jos&eacute; Ram&oacute;n Coss&iacute;o D&iacute;az*</b></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>* Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n y profesor de derecho constitucional en el ITAM. Este ensayo deriv&oacute; del voto particular que formul&oacute; el autor respecto de la resoluci&oacute;n que adopt&oacute; el Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia al resolver el expediente Varios 489/2010 en sesi&oacute;n del 7 de septiembre de 2010. El autor agradece a Ra&uacute;l Manuel Mej&iacute;a Garza, Francisca Pou Gim&eacute;nez y a Karlos Artemio Castilla Ju&aacute;rez su participaci&oacute;n en la elaboraci&oacute;n de este documento.</i></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">SUMARIO: <br> I. <i>Antecedentes.</i> <br> II. <i>La notificaci&oacute;n al Poder Judicial y la formaci&oacute;n de la consulta a tr&aacute;mite.</i> <br> III. <i>Los alcances de la consulta a tr&aacute;mite.</i> <br> IV. <i>Las razones por las cuales deb&iacute;a cumplirse con la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos y la forma de hacerlo.</i></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este voto desarrolla mi disidencia sobre la decisi&oacute;n adoptada por la mayor&iacute;a del Tribunal Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n al resolver el expediente varios 489/2010, en sesi&oacute;n del 7 de septiembre de 2010.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para exponer los motivos de mi disenso, relatar&eacute; brevemente los antecedentes del asunto (I), describir&eacute; la forma en que el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n fue notificado de la sentencia del caso Radilla Pacheco (II), as&iacute; como las razones por las cuales la consulta a tr&aacute;mite era el medio para atender lo que se consult&oacute; por el presidente de esta Corte (III), para, finalmente, exponer las razones por las cuales considero resultaba necesario dar cumplimiento a la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Radilla Pacheco y la manera en que deb&iacute;a llevarse a cabo (IV).</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>I. ANTECEDENTES</b></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Es pertinente aclarar que el asunto que nos ocupa no se origina en ning&uacute;n juicio de amparo ni alg&uacute;n otro recurso tramitado dentro de la jurisdicci&oacute;n nacional, sino que se deriva directamente de las medidas de reparaci&oacute;n establecidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la sentencia, votada por unanimidad, del caso Radilla Pacheco, del 23 de noviembre de 2009 y notificada al Estado mexicano el 15 de diciembre de 2009.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta sentencia de la Corte Interamericana, a su vez, tiene su origen en la denuncia presentada ante la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos por la Comisi&oacute;n Mexicana de Defensa y Promoci&oacute;n de los Derechos Humanos y por la Asociaci&oacute;n de Familiares de Detenidos&#45;Desaparecidos y V&iacute;ctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en M&eacute;xico en contra del Estado mexicano el 15 de noviembre de 2001, con motivo de la desaparici&oacute;n forzada del se&ntilde;or Rosendo Radilla Pacheco ocurrida el 25 de agosto de 1974 en el estado de Guerrero.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Esta sentencia es resultado de un largo proceso previo que tuvo como etapas previas las siguientes:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) La determinaci&oacute;n por la Comisi&oacute;n, el 27 de julio de 2007, de que el Estado mexicano hab&iacute;a violado los derechos humanos del se&ntilde;or Radilla Pacheco y formul&oacute; las recomendaciones que deb&iacute;an satisfacerse a fin de remediar tal violaci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) La decisi&oacute;n el 13 de marzo de 2008, posterior a la constataci&oacute;n de que el Estado no hab&iacute;a cumplido plenamente con estas recomendaciones, de someter el caso a la jurisdicci&oacute;n de la Corte Interamericana de Derechos Humanos mediante demanda del 15 de marzo de 2008, en la que se pidi&oacute; se declarara la responsabilidad internacional del Estado por la violaci&oacute;n de diversos derechos consagrados en la Convenci&oacute;n.</font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>II. LA NOTIFICACI&Oacute;N AL PODER JUDICIAL Y LA FORMACI&Oacute;N DE LA CONSULTA A TR&Aacute;MITE</b></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La consulta a tr&aacute;mite se dio en raz&oacute;n de que el 24 de mayo de 2010, por instrucciones del secretario de gobernaci&oacute;n, el titular de la Unidad para la Promoci&oacute;n y Defensa de los Derechos Humanos de la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n, por medio de su oficio n&uacute;mero UPDDH/911/3156/2010 dirigido al ministro presidente, remiti&oacute; copia de la sentencia dictada por la Corte Interamericana en el caso Radilla Pacheco, y someti&oacute; a la consideraci&oacute;n de la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n y del Consejo de la Judicatura Federal la celebraci&oacute;n de una reuni&oacute;n a fin de dialogar respecto a la manera en que el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n dar&iacute;a tratamiento a los resolutivos de dicha sentencia en los que se vincula al Poder Judicial de la Federaci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo, vale la pena aclarar que aun cuando la mayor&iacute;a del Tribunal Pleno se&ntilde;al&oacute; que el Poder Judicial no hab&iacute;a sido notificado y que nadie hab&iacute;a informado de manera oficial el contenido de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos al Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, el oficio antes referido y la copia de la sentencia fueron recibidos en la Oficina de Certificaci&oacute;n Judicial y Correspondencia desde el 25 de mayo de 2010.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como consecuencia del oficio se&ntilde;alado, por escrito presentado el 26 de mayo de 2010 en la Oficina de Certificaci&oacute;n Judicial y Correspondencia de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia en su car&aacute;cter de ministro presidente de esta Corte y con fundamento en el p&aacute;rrafo segundo de la fracci&oacute;n II del art&iacute;culo 14 de la Ley Org&aacute;nica del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, present&oacute; una consulta a tr&aacute;mite encaminada a evaluar las medidas a seguir para atender la sentencia y las medidas de reparaci&oacute;n ordenadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en la sentencia del caso Radilla Pacheco <i>vs.</i> Estados Unidos Mexicanos, por considerar muy trascendente la posici&oacute;n y las acciones que el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n deb&iacute;a adoptar al respecto; el documento donde se consult&oacute; al tribunal pleno expresamente se se&ntilde;alaba que:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">... someto a la consideraci&oacute;n de este Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n la necesidad de que sea designado un ministro ponente para que analice los alcances y efectos de la referida sentencia internacional y con ello, se ponga a la consideraci&oacute;n del Pleno el tr&aacute;mite que deber&aacute; corresponder a fin de atender lo que se se&ntilde;ala en la referida resoluci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">...</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No omito manifestar que el tema que se somete a su consideraci&oacute;n debe ser analizado lo antes posible, pues si bien no hay un plazo determinado para cumplir con las medidas que se pide se lleven a cabo, el Estado mexicano est&aacute; obligado a enviar el 15 de diciembre de 2010 a la Corte Interamericana un informe relativo a las medidas adoptadas para cumplir con la sentencia.</font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De este modo y por acuerdo del 27 de mayo de 2010, el presidente de la Corte orden&oacute; la formaci&oacute;n y el registro del expediente Varios 489/2010.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>III. LOS ALCANCES DE LA CONSULTA A TR&Aacute;MITE</b></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una consulta a tr&aacute;mite es un expediente que se forma por la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n, cuando el presidente de &eacute;sta estima dudoso o trascendente el tr&aacute;mite que deber&aacute; d&aacute;rsele a un asunto que se encuentra dentro de su competencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por su naturaleza, no existe una manera &uacute;nica de atender y resolver ese tipo de expedientes, pues aun cuando se le denomina "consulta a tr&aacute;mite" y podr&iacute;a dar la idea de que la respuesta que se da al presidente de la Suprema Corte es s&oacute;lo para orientarlo respecto al tr&aacute;mite que &eacute;ste debe ordenar en un asunto determinado, lo cierto es que, de los 13 expedientes de este tipo resueltos por la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n entre los a&ntilde;os 2000 y 2010, en nueve se han hecho an&aacute;lisis sustantivos de distinta intensidad que en algunos casos no s&oacute;lo gu&iacute;an respecto al tr&aacute;mite, sino que resolvieron de fondo el tema que se plante&oacute; (667/2009, 1389/2007, 1249/2007, 670/2006, 135/2006, 1126/2005, 799/2005, 1648/2001 y 698/2000), al ordenarse desde la expedici&oacute;n de copias, la determinaci&oacute;n de los derechos que deb&iacute;a pagar el m&aacute;ximo tribunal por consumo de agua, la forma en que deb&iacute;an presentarse informes de actividades y hasta los procedimientos que deb&iacute;an seguirse u observarse por otros &oacute;rganos jurisdiccionales. En el restante n&uacute;mero de casos se ha ordenado desechar la consulta, por considerar que es competencia de otro &oacute;rgano lo que se consulta o por considerarse que quien presentaba la consulta original respecto a un tema no se encontraba legitimado para ello.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">No existe, por tanto, un patr&oacute;n claro de precedentes en cuanto a la extensi&oacute;n y/o restricciones espec&iacute;ficas de una consulta a tr&aacute;mite, aunado a que la consulta que en el expediente 489/2010 plante&oacute; el presidente de la Corte, no pod&iacute;a tener precedente alguno, ya que se trataba de la primera vez que el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n se encontraba frente a una sentencia internacional que directamente lo vinculaba a cumplir con determinadas acciones y por tanto, la primera vez que se planteaban las preguntas de c&oacute;mo, qui&eacute;n y cu&aacute;ndo se deb&iacute;a cumplir con una sentencia internacional obligatoria y definitiva.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute;, no comparto la conclusi&oacute;n definitiva a la que lleg&oacute; una mayor&iacute;a de ocho integrantes del Pleno de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n respecto a que el proyecto presentado bajo mi ponencia excedi&oacute; los fines de la consulta ya que, como he se&ntilde;alado, no existe ning&uacute;n referente en cuanto a los alcances y l&iacute;mites de la misma.<sup><a href="#notas">1</a></sup> Adem&aacute;s de que en el documento por el cual se formul&oacute; la consulta expresamente se le ped&iacute;a al ministro ponente que analizara los alcances y efectos de la referida sentencia internacional, y propusiera al Pleno el tr&aacute;mite correspondiente; esto claramente se entiende como el tr&aacute;mite sustantivo al contenido de la sentencia internacional, y no la mera determinaci&oacute;n de que la misma ten&iacute;a que ser estudiada a su vez por otro ministro en cuanto al fondo, esto es totalmente contrario a la econom&iacute;a procesal que deben seguir los tr&aacute;mites que se encuentran bajo el conocimiento de este tribunal, aunado a la premura que implicaba la entrega del informe sobre los avances del cumplimiento de la sentencia misma.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que, ante el contenido del escrito de solicitud de consulta a tr&aacute;mite presentada por el presidente de la Suprema Corte y los precedentes de resoluci&oacute;n en ese tipo de expedientes, adem&aacute;s de la existencia de una notificaci&oacute;n oficial por parte del Ejecutivo, resulta evidente que por medio de la consulta a tr&aacute;mite se deb&iacute;a dar una respuesta integral a la duda planteada por el presidente de la Corte y, con ello, atender en la parte que le corresponde al Poder Judicial de la Federaci&oacute;n sin evasivas y sin el establecimiento de tr&aacute;mites innecesarios la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Radilla Pacheco.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>IV. LAS RAZONES POR LAS CUALES DEB&Iacute;A CUMPLIRSE CON LA SENTENCIA DICTADA POR LA CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS Y LA FORMA DE HACERLO</b></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. <i>Cuestiones previas</i></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para avanzar en el an&aacute;lisis de la cuesti&oacute;n jur&iacute;dica que se planteaba en la presente consulta, resultaba necesario clarificar, para empezar, la naturaleza, los alcances y los efectos de la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Radilla Pacheco <i>vs.</i> Estados Unidos Mexicanos, as&iacute; como del origen de las obligaciones internacionales que se determinaron violadas por el Estado mexicano.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cabe se&ntilde;alar que el tr&aacute;mite y an&aacute;lisis de la sentencia del caso Radilla Pacheco no exig&iacute;a hacer un pronunciamiento sobre la jerarqu&iacute;a de los tratados en nuestro ordenamiento jur&iacute;dico, ni evaluar la manera en que la Corte Interamericana hab&iacute;a actuado, y mucho menos determinar por este medio la inconstitucionalidad de alguna disposici&oacute;n legal ni interpretar la Constituci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que nos correspond&iacute;a determinar es la manera en que el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, como componente del Estado mexicano, debe atender las obligaciones internacionales asumidas por el Estado al convertirse en signatario de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, seguidos los procedimientos previstos en nuestra Constituci&oacute;n para ese fin, as&iacute; como determinar si esas obligaciones son exigibles y en qu&eacute; medida lo son.</font> </p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">A. <i>Las obligaciones internacionales del Estado mexicano en el contexto del sistema interamericano de derechos humanos</i></font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De acuerdo con el derecho internacional, un Estado parte en cualquier tratado est&aacute; obligado a cumplir y garantizar el cumplimiento, dentro del &aacute;mbito de la jurisdicci&oacute;n respectiva, de todos y cada uno de los compromisos que derivan del mismo, interpretando sus cl&aacute;usulas de buena fe y conforme a las reglas hermen&eacute;uticas propias del derecho internacional. En el &aacute;mbito del sistema interamericano de derechos humanos, por tanto, los Estados parte de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos est&aacute;n obligados a asegurar el cumplimiento de la misma y a prevenir su violaci&oacute;n, debiendo la actuaci&oacute;n de todos sus &oacute;rganos respetar y garantizar los derechos humanos que protege.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, tambi&eacute;n conocida como Pacto de San Jos&eacute;, fue negociada por el presidente de la Rep&uacute;blica de conformidad con el art&iacute;culo 89, fracci&oacute;n X, constitucional, junto con los dem&aacute;s Estados miembros de la Organizaci&oacute;n de Estados Americanos, en la Conferencia Especializada Interamericana sobre Derechos Humanos celebrada en San Jos&eacute;, Costa Rica. Entr&oacute; en vigor el 18 de julio de 1978 y el Senado de la Rep&uacute;blica aprob&oacute; la adhesi&oacute;n al mismo el 18 de diciembre de 1980, de conformidad con los art&iacute;culos 76, fracci&oacute;n I, de la Constituci&oacute;n, y el art&iacute;culo 15 de la Convenci&oacute;n de Viena sobre Derecho de los Tratados, siendo publicada la aprobaci&oacute;n de adhesi&oacute;n en el <i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n</i> el 9 de enero de 1981. Dicha adhesi&oacute;n fue depositada ante la Secretar&iacute;a General de la Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos &#151;&oacute;rgano autorizado por el tratado para el dep&oacute;sito de los instrumentos de adhesi&oacute;n&#151; el 24 de marzo de 1981, por lo que, de conformidad con los art&iacute;culos 133 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos; 74 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos y 24 de la Convenci&oacute;n de Viena sobre Derecho de los Tratados, a partir de esa fecha entr&oacute; en vigor para M&eacute;xico y qued&oacute; comprometido el Estado mexicano a cumplir con las obligaciones de ella derivadas en el &aacute;mbito internacional, ante el sistema interamericano y respecto de toda persona sujeta a su jurisdicci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al ratificar el Pacto de San Jos&eacute;, el Estado mexicano formul&oacute; las siguientes declaraciones interpretativas y reservas:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Declaraciones Interpretativas:</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Con respecto al p&aacute;rrafo 1 del art&iacute;culo 4, considera que la expresi&oacute;n "en general", usada en el citado p&aacute;rrafo, no constituye obligaci&oacute;n de adoptar o mantener en vigor legislaci&oacute;n que proteja la vida "a partir del momento de la concepci&oacute;n" ya que esta materia pertenece al dominio reservado de los Estados.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) Por otra parte, es el concepto del Gobierno de M&eacute;xico que la limitaci&oacute;n que establece la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos, en el sentido de que todo acto p&uacute;blico de culto religioso deber&aacute; celebrarse precisamente dentro de los templos, es de las comprendidas en el p&aacute;rrafo 3 del art&iacute;culo 12.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reserva:</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Gobierno de M&eacute;xico hace Reserva expresa en cuanto al p&aacute;rrafo 2 del art&iacute;culo 23 ya que la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos, en su art&iacute;culo 130, dispone que los Ministros de los cultos no tendr&aacute;n voto activo, ni pasivo, ni derecho para asociarse con fines pol&iacute;ticos.</font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El 9 de abril de 2002 el gobierno de M&eacute;xico notific&oacute; a la Secretar&iacute;a General de la Organizaci&oacute;n de los Estados Americanos su intenci&oacute;n de retirar parcialmente las declaraciones interpretativas y la reserva, las cuales subsistieron en los siguientes t&eacute;rminos:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Declaraci&oacute;n interpretativa:</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con respecto al p&aacute;rrafo 1 del art&iacute;culo 4 considera que la expresi&oacute;n "en general" usada en el citado p&aacute;rrafo no constituye obligaci&oacute;n de adoptar o mantener en vigor legislaci&oacute;n que proteja la vida "a partir del momento de la concepci&oacute;n", ya que esta materia pertenece al dominio reservado de los Estados.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Reserva:</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Gobierno de M&eacute;xico hace Reserva expresa en cuanto al p&aacute;rrafo 2 del art&iacute;culo 23, ya que la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos, en su art&iacute;culo 130, dispone que los Ministros de los cultos no tendr&aacute;n voto pasivo, ni derecho para asociarse con fines pol&iacute;ticos.</font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La diferencia entre las reservas y las declaraciones interpretativas radica, como es sabido, en que mediante estas &uacute;ltimas el Estado no excluye o modifica una obligaci&oacute;n, sino que &uacute;nicamente acuerda la interpretaci&oacute;n individual de una disposici&oacute;n del tratado.<sup><a href="#notas">2</a></sup> El Estado mexicano, por tanto, s&oacute;lo excluy&oacute; de las obligaciones que le impone la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos las relativas a reconocer a los ministros de culto el derecho al voto pasivo y a asociarse con fines pol&iacute;ticos. Las dem&aacute;s fueron plenamente asumidas, bajo el acuerdo s&oacute;lo de que la expresi&oacute;n "en general" contenida en el art&iacute;culo 4o. de la misma deb&iacute;a entenderse en los t&eacute;rminos fijados en la declaraci&oacute;n interpretativa.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al adherirse a la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos con la sola formulaci&oacute;n de dos reservas y dos declaraciones interpretativas &#151;una de ellas ya retirada&#151; el Estado mexicano se oblig&oacute; a cumplir con todo el contenido de esa Convenci&oacute;n y a respetar los derechos y libertades en ella reconocidos, as&iacute; como a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona sujeta a su jurisdicci&oacute;n.<sup><a href="#notas">3</a></sup> Tambi&eacute;n qued&oacute; comprometido a adoptar, con arreglo a sus procedimientos constitucionales y a las disposiciones de la Convenci&oacute;n, las medidas necesarias para hacer efectivos tales derechos y libertades,<sup><a href="#notas">4</a></sup> lo cual incluye medidas de tipo administrativo, legislativo y jurisdiccional propias de los poderes que componen el Estado.<sup><a href="#notas">5</a></sup></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Adem&aacute;s, de conformidad con el art&iacute;culo 28 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, el Estado mexicano acept&oacute; cumplir <i>como Estado federal</i> con todas las disposiciones de dicho tratado relacionadas con las materias sobre las que ejerce jurisdicci&oacute;n legislativa y judicial y, en cuanto a las materias que corresponden a la jurisdicci&oacute;n de las entidades componentes de la federaci&oacute;n, el <i>gobierno nacional</i> debe tomar las medidas pertinentes, conforme a la Constituci&oacute;n y las leyes, a fin de que las autoridades competentes de dichas entidades puedan adoptar las disposiciones del caso para el cumplimiento de la Convenci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De conformidad con el art&iacute;culo 62.1<sup><a href="#notas">6</a></sup> de la Convenci&oacute;n Americana, al depositar su instrumento de ratificaci&oacute;n o adhesi&oacute;n a dicha Convenci&oacute;n o en cualquier momento posterior, todo Estado parte puede declarar que reconoce como obligatoria de pleno derecho y sin convenci&oacute;n especial la competencia de la Corte Interamericana sobre todos los casos relativos a la interpretaci&oacute;n o aplicaci&oacute;n de esa Convenci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Estado mexicano no reconoci&oacute; como obligatoria de pleno derecho la competencia de la Corte Interamericana al momento de su adhesi&oacute;n en 1981, sino hasta el 16 de diciembre de 1998, formulando tal reconocimiento en los siguientes t&eacute;rminos:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1. Los Estados Unidos Mexicanos reconocen como obligatoria de pleno derecho, la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, sobre los casos relativos a la interpretaci&oacute;n o aplicaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, de conformidad con el art&iacute;culo 62,1 de la misma, a excepci&oacute;n de los casos derivados de la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 33 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. La aceptaci&oacute;n de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos solamente ser&aacute; aplicable a los hechos o a los actos jur&iacute;dicos posteriores a la fecha del dep&oacute;sito de esta declaraci&oacute;n, por lo que no tendr&aacute; efectos retroactivos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. La aceptaci&oacute;n de la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos se hace con car&aacute;cter general y continuar&aacute; en vigor hasta un a&ntilde;o despu&eacute;s de la fecha en que los Estados Unidos Mexicanos notifiquen que la han denunciado.</font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Estado mexicano limit&oacute; entonces sus obligaciones frente a la Corte Interamericana y, por tanto, la competencia contenciosa de &eacute;sta, cuando se trate de casos derivados de la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 33 de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos y respecto a hechos o actos jur&iacute;dicos anteriores a la fecha del dep&oacute;sito de esa declaraci&oacute;n, salvado el caso de violaciones continuas. Para el resto de casos y supuestos reconoci&oacute; con car&aacute;cter general y continuo la competencia contenciosa de la Corte Interamericana hasta un a&ntilde;o despu&eacute;s de la fecha en que denunciara la Convenci&oacute;n Americana.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo anterior significa que, a partir de la fecha de dep&oacute;sito de la declaraci&oacute;n de reconocimiento de competencia de la Corte Interamericana, &eacute;sta puede exigirle al Estado mexicano el cumplimiento de las obligaciones internacionales derivadas de los instrumentos interamericanos, salvo las que fueron reservadas y dejadas fuera de la competencia de ese tribunal. S&oacute;lo mediante la denuncia del tratado y pasado un a&ntilde;o de &eacute;sta puede el Estado mexicano dejar de cumplir con las obligaciones internacionales que adquiri&oacute; y no excluy&oacute; ni modific&oacute; por medio de una reserva. Cualquier incumplimiento a esas obligaciones puede generar responsabilidad internacional que puede ser determinada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, junto con las consecuencias que deriven del incumplimiento.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, el Estado mexicano tiene el deber de cumplir con todas y cada una de las obligaciones que adquiri&oacute; al adherirse a la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, as&iacute; como con las sentencias que emita la Corte Interamericana de Derechos Humanos, al haber reconocido la competencia contenciosa de &eacute;sta.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resumiendo, lo &uacute;nico que no le es exigible al Estado mexicano en el sistema interamericano de derechos humanos hasta mayo de 2010<sup><a href="#notas">7</a></sup> es lo siguiente:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) El reconocimiento del derecho de voto activo a los ministros de culto religioso.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) El reconocimiento del derecho de asociaci&oacute;n con fines pol&iacute;ticos a los ministros de culto religioso.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) La presentaci&oacute;n del Estado mexicano a un procedimiento ante la Corte Interamericana y, en su caso, el cumplimiento con la sentencia si el asunto deriva de hechos relacionados con la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 33 de la Constituci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) El cumplimiento de una sentencia de la Corte Interamericana que determine violaciones a la Convenci&oacute;n Americana por hechos y actos ocurridos con anterioridad al reconocimiento de su competencia, salvo los casos de violaciones continuas o permanentes.</font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">B. <i>Valor y alcance de las sentencias de la Corte Interamericana, por lo que concierne al Estado mexicano</i></font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como se ha se&ntilde;alado, el Estado mexicano acept&oacute; con car&aacute;cter general la competencia contenciosa de la Corte Interamericana, comprometi&eacute;ndose con ello a cumplir con sus resoluciones.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Sin embargo, debe precisarse que el Estado mexicano se encuentra &uacute;nicamente vinculado a dar cumplimiento a los fallos de la Corte Interamericana &#151;y a las medidas provisionales relacionadas con ellos&#151; cuando derivan de casos contenciosos de los que fue parte.<sup><a href="#notas">8</a></sup> Las sentencias derivadas de casos desarrollados contra otros Estados miembros de la OEA y las derivadas de opiniones consultivas en principio no le son obligatorias, aunque s&iacute; le pueden imponer un mandato espec&iacute;fico respecto a la manera en que deben interpretarse los derechos reconocidos en la Convenci&oacute;n Americana.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Este conjunto de sentencias dictadas por la Corte Interamericana en casos contenciosos, las decisiones dictadas en opiniones consultivas, as&iacute; como las resoluciones dictadas por &eacute;sta en medidas provisionales, todas ellas denominadas jurisprudencia, <i>no son</i> obligatorias. Esto es as&iacute; ya que el Estado mexicano no le ha reconocido ese car&aacute;cter, porque no se establece as&iacute; en la Convenci&oacute;n Americana ni en el Estatuto de la Corte Interamericana o alg&uacute;n otro instrumento interamericano, porque jurisprudencialmente as&iacute; lo ha establecido la Corte Interamericana en sus opiniones consultivas 1/82,<sup><a href="#notas">9</a></sup> 3/83<sup><a href="#notas">10</a></sup> y 15/97,<sup><a href="#notas">11</a></sup> y porque la especie de control de convencionalidad o interpretaci&oacute;n de derechos acorde a tratados a la que ha invitado la Corte Interamericana a los tribunales nacionales no hace obligatoria la jurisprudencia de manera general, sino que solamente la identifica como un criterio de interpretaci&oacute;n que es deseable seguir para dar uniformidad al sistema de protecci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Una vez aclarado lo anterior, es pertinente se&ntilde;alar que conforme a la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, el fallo de la Corte es definitivo e inapelable desde que es emitido. En caso de desacuerdo sobre el sentido o alcance del fallo la Corte lo puede interpretar a solicitud de cualquiera de las partes y siempre que la solicitud se presente dentro de los 90 d&iacute;as a partir de la fecha de la notificaci&oacute;n del fallo;<sup><a href="#notas">12</a></sup> si esta solicitud no se realiza, la sentencia se confirma en todos sus t&eacute;rminos con el car&aacute;cter de definitiva, inapelable y vinculante para el Estado.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">As&iacute; las cosas, toda sentencia o medida provisional adoptada en un caso contencioso en que M&eacute;xico sea parte, en los t&eacute;rminos se&ntilde;alados, es vinculante para todos los poderes federales y locales, y no exclusivamente la declaraci&oacute;n de que existen violaciones de los derechos humanos que generan responsabilidad internacional, sino tambi&eacute;n las consecuencias de ellas, en particular la reparaci&oacute;n del da&ntilde;o.</font> </p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">C. <i>La jurisprudencia interamericana y los tribunales mexicanos</i></font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Como hemos se&ntilde;alado, el Poder Judicial, en su calidad de poder del Estado, tiene la obligaci&oacute;n de respetar y aplicar las disposiciones de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos. Dado que &eacute;sta se aprob&oacute; y ratific&oacute; de conformidad con las disposiciones constitucionales, forma parte del sistema normativo nacional y es una norma m&aacute;s. Adicionalmente, de conformidad con el art&iacute;culo 133 constitucional, es parte de la Ley Suprema de la Uni&oacute;n, de modo que el Poder Judicial (en cualquiera de sus manifestaciones institucionales) debe conocerla, interpretarla y aplicarla. Desde el 24 de marzo de 1981 los jueces y tribunales mexicanos est&aacute;n obligados, por tanto, a respetar los derechos y libertades reconocidos en la Convenci&oacute;n Americana y a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona sujeta a su jurisdicci&oacute;n, as&iacute; como a adoptar, con arreglo a los procedimientos constitucionales y las disposiciones de la Convenci&oacute;n, las medidas que fueren necesarias para hacerlos efectivos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo tanto, y vistos los avances que se han dado en el cumplimiento de la sentencia del caso Radilla Pacheco por parte del Ejecutivo Federal &#151;como la publicaci&oacute;n de dicha sentencia en el <i>Diario Oficial de la Federaci&oacute;n</i> el 9 de febrero de 2010&#151;<sup><a href="#notas">13</a></sup> hay que reafirmar que el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n est&aacute; vinculado a cumplir con la parte que le corresponde de la referida sentencia, y que ello debe hacerse con prontitud, puesto que:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) El Estado mexicano adquiri&oacute; obligaciones internacionales al ser parte a la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos y al reconocer la competencia contenciosa de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) El Estado mexicano se encuentra comprometido a cumplir con la sentencia dictada por la Corte Interamericana en el caso Radilla Pacheco porque es una obligaci&oacute;n derivada de ser parte de la Convenci&oacute;n Americana, del haberse sometido a un proceso internacional y de haber aceptado la competencia de dicho tribunal interamericano y las consecuencias de ello.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3) El Poder Judicial de la Federaci&oacute;n es un Poder del Estado mexicano, y por tanto se encuentra vinculado a cumplir, en lo que le corresponda, con la sentencia dictada en el caso Radilla Pacheco.</font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Al existir esa obligaci&oacute;n internacional ineludible, corresponde ahora analizar las caracter&iacute;sticas de las medidas ordenadas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos al Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, como componente del Estado mexicano, y la manera en la que deber&aacute;n de ser atendidas estableciendo los alcances que el Poder Judicial debe reconocerles.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2. <i>La sentencia del caso Radilla Pacheco y el alcance de las medidas de reparaci&oacute;n ordenadas al Poder Judicial de la Federaci&oacute;n</i></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que el Estado mexicano acept&oacute; la competencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos en 1998, &eacute;sta ha dictado cuatro sentencias respecto a M&eacute;xico: 1) el caso Mart&iacute;n del Campo Dodd, 2) el caso Casta&ntilde;eda Gutman, 3) el caso Gonz&aacute;lez y otras (Campo Algodonero) y 4) el caso Rosendo Radilla. En la primera no se determin&oacute; la responsabilidad internacional del Estado mexicano. En las restantes s&iacute;, y en ellas se ordenaron medidas de reparaci&oacute;n de diversa naturaleza que actualmente est&aacute;n en proceso de cumplimiento.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El caso Rosendo Radilla Pacheco es el primero en que la Corte Interamericana vincula directamente al Poder Judicial de la Federaci&oacute;n en el cumplimiento de medidas de reparaci&oacute;n espec&iacute;ficas.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sentencia est&aacute; dividida en doce apartados. El primero refiere los aspectos que dan origen al caso y el objeto de la controversia. El segundo describe el procedimiento seguido ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. En el tercero se analizan las cuatro excepciones preliminares hechas valer por el Estado mexicano, que fueron desestimadas. En el cuarto se establece la competencia que tiene el tribunal interamericano para conocer del asunto.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El quinto apartado se ocupa del reconocimiento parcial de responsabilidad internacional que hizo el Estado mexicano, estableciendo sus alcances. En el sexto se analizan y valoran las pruebas aportadas por las partes. En el apartado s&eacute;ptimo se desarrollan consideraciones previas relativas a la determinaci&oacute;n de las presuntas v&iacute;ctimas. En el octavo se analiza la desaparici&oacute;n forzada del se&ntilde;or Radilla Pacheco y las violaciones que ello gener&oacute; a los art&iacute;culos 7, 5, 4 y 3 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, en relaci&oacute;n con el art&iacute;culo 1.1 de la misma y los art&iacute;culos I, II y XI de la Convenci&oacute;n Interamericana sobre Desaparici&oacute;n Forzada.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El apartado noveno desarrolla el an&aacute;lisis relativo al derecho de acceso a la justicia y la obligaci&oacute;n de realizar investigaciones efectivas garantizados en el art&iacute;culo 8.1, en relaci&oacute;n con los art&iacute;culos 1.1 y 2 de la Convenci&oacute;n Americana y los art&iacute;culos I, incisos <i>a</i> y <i>b,</i> IX y XIX de la Convenci&oacute;n Interamericana sobre Desaparici&oacute;n Forzada. De la responsabilidad internacional que all&iacute; se determina surge el deber de reparar a cargo del Estado mexicano por medio del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El apartado d&eacute;cimo analiza el incumplimiento del art&iacute;culo 2 de la Convenci&oacute;n Americana &#151;deber de adoptar disposiciones de derecho interno&#151; en relaci&oacute;n con el art&iacute;culo 7.6 de la misma y de los art&iacute;culos I, inciso <i>d,</i> y XIX de la Convenci&oacute;n sobre Desaparici&oacute;n Forzada. El apartado once est&aacute; dedicado a la determinaci&oacute;n de las reparaciones, a partir de la aplicaci&oacute;n del art&iacute;culo 63.1 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos. Finalmente, en el apartado doce se fijan los puntos resolutivos de la sentencia. Esta parte resolutiva establece lo siguiente:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, <b>LA CORTE DECIDE,</b> por unanimidad</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Rechazar las excepciones preliminares interpuestas por los Estados Unidos Mexicanos, de conformidad con los p&aacute;rrafos 14 a 50 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Aceptar el reconocimiento parcial de responsabilidad internacional efectuado por el Estado, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 52 a 66 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>DECLARA,</b> por unanimidad, que,</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Estado es responsable de la violaci&oacute;n de los derechos a la libertad personal, a la integridad personal, al reconocimiento de la personalidad jur&iacute;dica y a la vida, consagrados en los art&iacute;culos 7.1, 5.1, 5.2, 3 y 4.1 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, en relaci&oacute;n con la obligaci&oacute;n de respetar y garantizar contenida en el art&iacute;culo 1.1 de la misma y con los art&iacute;culos I y XI de la Convenci&oacute;n Interamericana sobre Desaparici&oacute;n Forzada de Personas, en perjuicio del se&ntilde;or Rosendo Radilla Pacheco, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 120 a 159 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El Estado es responsable por la violaci&oacute;n del derecho a la integridad personal consagrado en los art&iacute;culos 5.1 y 5.2 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, en relaci&oacute;n con el art&iacute;culo 1.1 de la misma, en perjuicio de las se&ntilde;oras Tita y Andrea, y del se&ntilde;or Rosendo, todos de apellidos Radilla Mart&iacute;nez, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 160 a 172 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">5. El Estado es responsable por la violaci&oacute;n de los derechos a las garant&iacute;as judiciales y a la protecci&oacute;n judicial, reconocidos en los art&iacute;culos 8.1 y 25.1 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, en relaci&oacute;n con los art&iacute;culos 1.1 y 2 de la misma y los art&iacute;culos I incisos a), b) y d), IX y XIX de la Convenci&oacute;n Interamericana sobre Desaparici&oacute;n Forzada de Personas, en perjuicio de las se&ntilde;oras Tita y Andrea, y del se&ntilde;or Rosendo, todos de apellidos Radilla Mart&iacute;nez, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 173 a 314 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">6. El Estado incumpli&oacute; el deber de adoptar disposiciones de derecho interno establecido en el art&iacute;culo 2 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, en relaci&oacute;n con los art&iacute;culos I y III de la Convenci&oacute;n Interamericana sobre Desaparici&oacute;n Forzada de Personas, respecto de la tipificaci&oacute;n del delito de desaparici&oacute;n forzada de personas, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 315 a 324 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><b>Y, DISPONE,</b> por unanimidad, que,</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">7. Esta sentencia constituye <i>per se</i> una forma de reparaci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">8. El Estado deber&aacute; conducir eficazmente, con la debida diligencia y dentro de un plazo razonable la investigaci&oacute;n y, en su caso, los procesos penales que tramiten en relaci&oacute;n con la detenci&oacute;n y posterior desaparici&oacute;n forzada del se&ntilde;or Rosendo Radilla Pacheco, para determinar las correspondientes responsabilidades penales y aplicar efectivamente las sanciones y consecuencias que la ley prevea, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 329 a 334 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">9. El Estado deber&aacute; continuar con la b&uacute;squeda efectiva y la localizaci&oacute;n inmediata del se&ntilde;or Rosendo Radilla Pacheco o, en su caso, de sus restos mortales, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 335 a 336 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">10. El Estado deber&aacute; adoptar, en un plazo razonable, las reformas legislativas pertinentes para compatibilizar el art&iacute;culo 57 del C&oacute;digo de Justicia Militar con los est&aacute;ndares internacionales en la materia y de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 337 a 342 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">11. El Estado deber&aacute; adoptar, en un plazo razonable, las reformas legislativas pertinentes para compatibilizar el art&iacute;culo 215 A del C&oacute;digo Penal Federal con los est&aacute;ndares internacionales en la materia y de la Convenci&oacute;n Interamericana sobre Desaparici&oacute;n Forzada de Personas, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 343 a 344 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">12. El Estado deber&aacute; implementar, en un plazo razonable y con la respectiva disposici&oacute;n presupuestaria, programas o cursos permanentes relativos al an&aacute;lisis de la jurisprudencia del Sistema Interamericano de Protecci&oacute;n de los Derechos Humanos en relaci&oacute;n con los l&iacute;mites de la jurisdicci&oacute;n penal militar, as&iacute; como un programa de formaci&oacute;n sobre la debida investigaci&oacute;n y juzgamiento de hechos constitutivos de desaparici&oacute;n forzada de personas, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 345 a 348 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">13. El Estado deber&aacute; publicar en el Diario Oficial de la Federaci&oacute;n y en otro diario de amplia circulaci&oacute;n nacional, por una sola vez, los p&aacute;rrafos 1 a 7, 52 a 66, 114 a 358 de la presente Sentencia, sin las notas al pie de p&aacute;gina, y la parte resolutiva de la misma, y publicar &iacute;ntegramente este Fallo en el sitio <i>web</i> oficial de la Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica, en un plazo de seis y dos meses, respectivamente, a partir de la notificaci&oacute;n de este Fallo, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 349 a 350 del mismo.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">14. El Estado deber&aacute; realizar un acto p&uacute;blico de reconocimiento de responsabilidad en relaci&oacute;n con los hechos del presente caso y en desagravio a la memoria del se&ntilde;or Rosendo Radilla Pacheco, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 351 a 354 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">15. El Estado deber&aacute; realizar una semblanza de la vida del se&ntilde;or Rosendo Radilla Pacheco, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 355 a 356 de la presente Sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">16. El Estado deber&aacute; brindar atenci&oacute;n psicol&oacute;gica y/o psiqui&aacute;trica gratuita y de forma inmediata, adecuada y efectiva, a trav&eacute;s de sus instituciones p&uacute;blicas de salud especializadas, a las v&iacute;ctimas declaradas en el presente Fallo que as&iacute; lo soliciten, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 357 a 358 del mismo.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">17. El Estado deber&aacute; pagar las cantidades fijadas en los p&aacute;rrafos 365, 370, 375 y 385 de la presente Sentencia, por concepto de indemnizaci&oacute;n por da&ntilde;o material e inmaterial, y el reintegro de costas y gastos, seg&uacute;n corresponda, dentro del plazo de un a&ntilde;o, contado a partir de la notificaci&oacute;n del presente Fallo, en los t&eacute;rminos de los p&aacute;rrafos 360 a 392 del mismo.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">18. La Corte supervisar&aacute; el cumplimiento &iacute;ntegro de esta Sentencia, en ejercicio de sus atribuciones y en cumplimiento de sus deberes conforme a la Convenci&oacute;n Americana, y dar&aacute; por concluido el presente caso una vez que el Estado haya dado cabal cumplimiento a lo dispuesto en la misma. El Estado deber&aacute;, dentro del plazo de un a&ntilde;o contado a partir de la notificaci&oacute;n de esta Sentencia, rendir al Tribunal un informe sobre las medidas adoptadas para cumplir con la misma.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Redactada en espa&ntilde;ol e ingl&eacute;s, haciendo fe el texto en espa&ntilde;ol, en San Jos&eacute;, Costa Rica, el 23 de noviembre de 2009.</font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De conformidad con el texto de la sentencia, el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n se encuentra vinculado a cumplir con las siguientes medidas de reparaci&oacute;n:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Establecer programas o cursos permanentes relativos al an&aacute;lisis de la jurisprudencia del sistema interamericano, especialmente en los temas de:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; L&iacute;mites de la jurisdicci&oacute;n militar.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Garant&iacute;as judiciales y protecci&oacute;n judicial.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Est&aacute;ndares internacionales aplicables a la administraci&oacute;n de justicia.</font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) Crear un programa de formaci&oacute;n sobre el debido juzgamiento de hechos constitutivos de desaparici&oacute;n forzada de personas, con atenci&oacute;n especial en:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Elementos legales, t&eacute;cnicos y cient&iacute;ficos para evaluar integralmente el fen&oacute;meno de desaparici&oacute;n forzada.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&bull; Utilizaci&oacute;n de la prueba circunstancial, los indicios y las presunciones para la valoraci&oacute;n de este tipo de casos de acuerdo a la especial naturaleza de la desaparici&oacute;n forzada.<sup><a href="#notas">14</a></sup></font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) Garantizar que la averiguaci&oacute;n previa que se encuentra abierta se mantenga bajo conocimiento de la jurisdicci&oacute;n ordinaria y bajo ninguna circunstancia en el fuero de guerra.<sup><a href="#notas">15</a></sup></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) Adecuar las interpretaciones constitucionales y legislativas referidas a los criterios de competencia material y personal de la jurisdicci&oacute;n militar con los est&aacute;ndares internacionales en materia de derechos humanos.<sup><a href="#notas">16</a></sup></font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, en el texto de la sentencia se establecen otras medidas que pueden ser observadas por el Poder Judicial, aunque no son calificadas de "medidas de reparaci&oacute;n" en t&eacute;rminos de las antes se&ntilde;aladas:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) Garantizar el acceso de las v&iacute;ctimas al expediente como requisito b&aacute;sico de la intervenci&oacute;n procesal.<sup><a href="#notas">17</a></sup></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">b) No invocar la reserva para impedir el acceso al expediente a la v&iacute;ctima en causas penales.<sup><a href="#notas">18</a></sup></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) Expedir copias del expediente a las v&iacute;ctimas.<sup><a href="#notas">19</a></sup></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) Ejercer un "control de convencionalidad" <i>ex oficio</i> entre las normas internas y la Convenci&oacute;n Americana, en el marco de sus respectivas competencias y de las regulaciones procesales correspondientes.<sup><a href="#notas">20</a></sup></font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Todas las medidas antes citadas, se corresponden casi de manera integral con las medidas que el presidente de esta Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n mencion&oacute; en su solicitud de consulta a tr&aacute;mite, lo cual era un referente y par&aacute;metro que deb&iacute;a ser evaluado de conformidad con la manera en que se present&oacute; la consulta y la forma en que &eacute;stas han sido resueltas.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La sentencia no fija un plazo en el que el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n deba cumplir las cuatro medidas de reparaci&oacute;n, pero el Estado mexicano tiene la obligaci&oacute;n de informar a la Corte Interamericana acerca del avance de cumplimiento de la sentencia el 15 de diciembre de 2010.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Respecto a las medidas de reparaci&oacute;n, se puede precisar en primer lugar que son jur&iacute;dicamente v&aacute;lidas ya que, como consecuencia de la responsabilidad internacional y de conformidad con los principios de derecho internacional, se ha reconocido que toda violaci&oacute;n de una obligaci&oacute;n internacional que haya producido da&ntilde;o comporta el deber de repararlo adecuadamente.<sup><a href="#notas">21</a></sup> Esto est&aacute; regulado por el derecho internacional, por lo que en sus decisiones al respecto la Corte Interamericana se ha basado, como hemos subrayado con anterioridad, en el art&iacute;culo 63.1 de la Convenci&oacute;n Americana, que ordena garantizar al lesionado el goce del derecho o libertad que hayan sido conculcados, as&iacute; como reparar las consecuencias de la medida o situaci&oacute;n que ha ocasionado la vulneraci&oacute;n de esos derechos y pagar una justa indemnizaci&oacute;n a la parte lesionada.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De conformidad con los "Principios y directrices b&aacute;sicos sobre el derecho de las v&iacute;ctimas de violaciones de las normas internacionales de derechos humanos y del derecho internacional humanitario a interponer recursos y obtener reparaciones de Naciones Unidas"<sup><a href="#notas">22</a></sup> y la jurisprudencia constante del tribunal interamericano,<sup><a href="#notas">23</a></sup> la reparaci&oacute;n integral del perjuicio causado por el incumplimiento de la obligaci&oacute;n internacional puede adoptar la forma de restituci&oacute;n, indemnizaci&oacute;n, satisfacci&oacute;n, rehabilitaci&oacute;n y/o concesi&oacute;n de garant&iacute;as de no repetici&oacute;n, de manera separada o combinada.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar hay que se&ntilde;alar que las medidas ordenadas por la Corte Interamericana se ubican dentro de las modalidades internacionalmente aceptadas de reparaci&oacute;n, pues salvo la marcada con el n&uacute;mero 3 &#151;relacionada con el deber de investigar los hechos e identificar, juzgar y en su caso sancionar a los responsables&#151; el resto de medidas de reparaci&oacute;n ordenadas al Poder Judicial de la Federaci&oacute;n son de las llamadas de "satisfacci&oacute;n" y "garant&iacute;a de no repetici&oacute;n".</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">De conformidad con los antes referidos "Principios y directrices b&aacute;sicos sobre el derecho de las v&iacute;ctimas de violaciones manifiestas de las normas internacionales de derechos humanos y de violaciones graves del derecho internacional humanitario a interponer recursos y obtener reparaciones" las <i>garant&iacute;as de no repetici&oacute;n</i> han de incluir, seg&uacute;n proceda, la totalidad o parte de las medidas siguientes, que tambi&eacute;n contribuir&aacute;n a la prevenci&oacute;n:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">a) El ejercicio de un control efectivo de las autoridades civiles sobre las fuerzas armadas y de seguridad.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>b) La garant&iacute;a de que todos los procedimientos civiles y militares se ajustan a las normas internacionales relativas a las garant&iacute;as procesales, la equidad y la imparcialidad.</i></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">c) El fortalecimiento de la independencia del Poder Judicial.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">d) La protecci&oacute;n de los profesionales del derecho, la salud y la asistencia sanitaria, la informaci&oacute;n y otros sectores conexos, as&iacute; como de los defensores de los derechos humanos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><i>e) La educaci&oacute;n, de modo prioritario y permanente, de todos los sectores de la sociedad en materia de derechos humanos y derecho internacional humanitario, incluyendo la capacitaci&oacute;n en esta materia de los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, as&iacute; como de las fuerzas armadas y de seguridad.</i></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">f) La promoci&oacute;n de la observancia de los c&oacute;digos de conducta y de las normas &eacute;ticas, en particular las normas internacionales, por los funcionarios p&uacute;blicos, incluido el personal que integra las fuerzas de seguridad, los establecimientos penitenciarios, los medios de informaci&oacute;n, el personal de servicios m&eacute;dicos, psicol&oacute;gicos, sociales y de las fuerzas armadas, adem&aacute;s del personal de empresas comerciales.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">g) La promoci&oacute;n de mecanismos destinados a prevenir, vigilar y resolver los conflictos sociales.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">h) La revisi&oacute;n y reforma de las leyes que contribuyan a las violaciones manifiestas de las normas internacionales de derechos humanos y a las violaciones graves del derecho humanitario o las permitan.</font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta evidente que las medidas ordenadas por la Corte Interamericana se ajustan a estos criterios, a su jurisprudencia reiterada y a los par&aacute;metros internacionalmente vigentes.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo debe destacarse que este tipo de medidas de reparaci&oacute;n ya fueron reconocidas como v&aacute;lidas por esta Suprema Corte en el amparo en revisi&oacute;n 75/2009, donde se analiz&oacute; la constitucionalidad de la Ley Federal de Responsabilidad Patrimonial del Estado, la cual prev&eacute; en su art&iacute;culo 2o. el cumplimiento de los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Esta Corte compar&oacute; las medidas de reparaci&oacute;n con las que a nivel nacional establecen la obligaci&oacute;n del Estado de reparar el da&ntilde;o derivado de su actividad administrativa irregular.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Resulta evidente que las determinaciones de la Corte Interamericana deben ser atendidas, sobre todo tomando en consideraci&oacute;n que en el momento del proceso litigioso en que proced&iacute;a expresar una eventual oposici&oacute;n, el Estado no dijo nada, como tampoco dijo nada cuando se dict&oacute; la sentencia y se notific&oacute; al Estado. Ni esta Suprema Corte ni ning&uacute;n otro tribunal mexicano pueden, <i>motu proprio,</i> cuando en un caso del que M&eacute;xico era parte ya se dict&oacute; una sentencia cuya interpretaci&oacute;n o aclaraci&oacute;n no fue oportunamente solicitada, decidir que la misma no es obligatoria &#151;sobre la base, pongamos por caso, del argumento de que la Corte Interamericana se extralimit&oacute; en el ejercicio de sus funciones&#151;. Ello podr&iacute;a generar una nueva responsabilidad internacional, pues la obligaci&oacute;n de reparar es aut&oacute;noma respecto de la violaci&oacute;n originaria.<sup><a href="#notas">24</a></sup></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tambi&eacute;n resulta clara, entonces, la importancia de que el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n se involucre m&aacute;s directamente en el tr&aacute;mite de casos en los que, por las caracter&iacute;sticas y naturaleza de los hechos analizados, pueda resultar vinculado al cumplimiento. El mismo debe hacer lo necesario para saber con antelaci&oacute;n qu&eacute; es lo que se argumenta ante la Corte Interamericana &#151;los temas objeto de litigio e interpretaci&oacute;n, las consecuencias que generar&aacute; una eventual determinaci&oacute;n de responsabilidad internacional y los alcances de las medidas de reparaci&oacute;n que se solicitan y que pueden ser concedidas&#151; y no correr el riesgo de conocerlos s&oacute;lo al momento de emisi&oacute;n del fallo.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Habiendo concluido que las medidas de reparaci&oacute;n ordenadas al Poder Judicial en la sentencia del caso Radilla Pacheco son jur&iacute;dicamente v&aacute;lidas y exigibles, nos corresponde ahora analizar sus alcances.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que se refiere a la primera y la segunda, relativas al establecimiento de cursos y programas de capacitaci&oacute;n para el personal del Poder Judicial, lo primero que hay que se&ntilde;alar es que, al estar dentro del rubro de <i>garant&iacute;as de no repetici&oacute;n</i> de las violaciones en que incurri&oacute; el Estado mexicano y tener por objeto evitar que los hechos que generaron la responsabilidad internacional se vuelvan a repetir, correctamente participan de los rasgos que deben caracterizar este tipo de medidas de reparaci&oacute;n. El objetivo de cada una de ellas est&aacute; bien delimitado y, aunque puede ampliarse si as&iacute; se desea, obligan a concentrar atenci&oacute;n en los siguientes dos aspectos:</font></p> <blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">1) Capacitaci&oacute;n permanente respecto de los contenidos de la jurisprudencia interamericana sobre los l&iacute;mites de la jurisdicci&oacute;n militar, garant&iacute;as judiciales y protecci&oacute;n judicial y est&aacute;ndares internacionales aplicables a la administraci&oacute;n de justicia.<sup><a href="#notas">25</a></sup></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">2) Capacitaci&oacute;n a los &oacute;rganos competentes para conocer del delito de desaparici&oacute;n forzada, para el adecuado juzgamiento de hechos constitutivos de dicho delito, con especial &eacute;nfasis en los elementos legales, t&eacute;cnicos y cient&iacute;ficos necesarios para evaluar integralmente el fen&oacute;meno de la desaparici&oacute;n forzada, as&iacute; como en la utilizaci&oacute;n de la prueba circunstancial, los indicios y las presunciones; el objetivo es conseguir una correcta valoraci&oacute;n judicial de este tipo de casos, de acuerdo a la especial naturaleza de la desaparici&oacute;n forzada.<sup><a href="#notas">26</a></sup></font></p> </blockquote> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La tercera medida de reparaci&oacute;n no es una garant&iacute;a de no repetici&oacute;n, sino que busca que se cumpla con la obligaci&oacute;n de investigar y en su caso sancionar a los responsables de los hechos generadores de la responsabilidad internacional. Su implicaci&oacute;n b&aacute;sica es que, dentro del &aacute;mbito de su competencia, el Poder Judicial debe garantizar que la averiguaci&oacute;n previa abierta respecto al caso Radilla se mantenga bajo conocimiento de la jurisdicci&oacute;n ordinaria y bajo ninguna circunstancia en el fuero de guerra. Ello no obliga al Poder Judicial de la Federaci&oacute;n a intervenir o interferir en las competencias y facultades que tiene la Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica en el tr&aacute;mite de la averiguaci&oacute;n previa SIEDF/ CGI/454/2007. Lo que implica es que, si el asunto llega al conocimiento de cualquiera de los &oacute;rganos que lo conforman, los hechos investigados no pueden ser remitidos al fuero militar, ni debe serle reconocida competencia alguna al mencionado fuero. El asunto s&oacute;lo puede ser conocido por las autoridades jurisdiccionales civiles. &Eacute;sta es, pues, una medida acotada al caso concreto, con alcance claramente delimitado por los hechos que motivaron el caso Radilla Pacheco.<sup><a href="#notas">27</a></sup></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La cuarta medida de reparaci&oacute;n, que obliga a adecuar las interpretaciones constitucionales y legales sobre competencia material y personal de la jurisdicci&oacute;n militar con los est&aacute;ndares internacionales en materia de derechos humanos, constituye como las dos primeras una <i>garant&iacute;a de no repetici&oacute;n</i> directamente relacionada con las violaciones en que incurri&oacute; el Estado mexicano. La medida est&aacute; dirigida a evitar que los hechos que generaron la responsabilidad internacional se vuelvan a repetir y, como ya se dijo, satisface las caracter&iacute;sticas que debe tener este tipo de medida de reparaci&oacute;n.<sup><a href="#notas">28</a></sup></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Corte Interamericana no ordena a los tribunales mexicanos ajustar todas sus decisiones a la jurisprudencia del sistema: &uacute;nicamente insta a la adecuaci&oacute;n de las interpretaciones constitucionales y legales referidas a la jurisdicci&oacute;n militar. Hacerlo en otros &aacute;mbitos no es obligatorio en tanto no exista una situaci&oacute;n que lo exija o as&iacute; lo ordene una sentencia internacional derivada de un litigio de que M&eacute;xico sea parte. Es deseable homologar interpretaciones para avanzar de manera uniforme en la protecci&oacute;n de los derechos humanos, pero en todo caso ello se har&aacute; en t&eacute;rminos que no pongan en riesgo la independencia que el Poder Judicial debe tener para la resoluci&oacute;n de los asuntos que son sometidos a su jurisdicci&oacute;n, como lo establece la Constituci&oacute;n y la propia Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Las otras medidas que no son calificadas por la Corte como medidas de reparaci&oacute;n pero que pueden ser observadas por el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n &#151;las relativas al acceso al expediente y la expedici&oacute;n de copias del mismo para las v&iacute;ctimas&#151; est&aacute;n &iacute;ntimamente relacionadas con la tercera medida de reparaci&oacute;n, por lo cual s&oacute;lo en caso de que el asunto sea llevado ante la jurisdicci&oacute;n del Poder Judicial de la Federaci&oacute;n podr&aacute;n ser objeto de consideraci&oacute;n. En cualquier caso, se trata de medidas que deben ser observadas, m&aacute;s all&aacute; de lo que proponga la Corte Interamericana, porque el art&iacute;culo 20, apartado C, de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de los Estados Unidos Mexicanos las incluye como parte de los derechos de las v&iacute;ctimas. No hay entonces motivos para pensar que dichas medidas no van a quedar debidamente garantizadas en el caso de que el asunto llegue nuevamente a la jurisdicci&oacute;n de un &oacute;rgano jurisdiccional federal, y no exigen la adopci&oacute;n de medidas adicionales orientadas a su cumplimiento. Pese a ello, m&aacute;s adelante se propondr&aacute; una medida orientada a asegurar que esa puesta en pr&aacute;ctica se va a hacer, si llega a ser necesario, del modo m&aacute;s correcto.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por lo que se refiere al llamado "control de convencionalidad" o &#151;m&aacute;s correctamente dicho&#151; a la <i>interpretaci&oacute;n de derechos y libertades acorde a tratados</i> que la Corte Interamericana solicita a los tribunales nacionales que desarrollen, debe precisarse que no es una obligaci&oacute;n que derive de la sentencia Radilla Pacheco. Su fundamento se encuentra en la adhesi&oacute;n que el Estado hizo a la Convenci&oacute;n Americana, oblig&aacute;ndose a respetar los derechos y libertades reconocidos en ella, a garantizar su libre y pleno ejercicio a toda persona sujeta a su jurisdicci&oacute;n, as&iacute; como a adoptar, conforme a sus procedimientos constitucionales y las disposiciones de la Convenci&oacute;n, las medidas necesarias para hacerlos efectivos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Desde que un Estado es parte de la Convenci&oacute;n Americana &#151;y en general de cualquier tratado&#151; tiene la obligaci&oacute;n de respetar y aplicar las disposiciones contenidas en la misma. Si &eacute;sta se aprob&oacute; y ratific&oacute; de conformidad con las disposiciones constitucionales, el tratado es parte del sistema normativo nacional: es una norma m&aacute;s que debe ser observada y a la que hay que dar efectividad de conformidad con los procedimientos constitucionales.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Si se analiza lo que la Corte Interamericana solicita a los &oacute;rganos del poder judicial en la generalidad de los casos,<sup><a href="#notas">29</a></sup> resulta claro que no se trata de control de convencionalidad en sentido estricto o t&eacute;cnico,<sup><a href="#notas">30</a></sup> en los t&eacute;rminos en que ha sido definido por la Corte Interamericana, sino de algo que tiene elementos comunes con el mismo y otros que son distintos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Lo que la Corte solicita a los tribunales estatales es que velen para que los efectos de la Convenci&oacute;n Americana no se vean mermados por la aplicaci&oacute;n de leyes contrarias a su objeto y fin, y que para alcanzar eso tengan en cuenta no s&oacute;lo el tratado, sino las interpretaciones que ella ha hecho del mismo. Se trata de una labor espec&iacute;fica derivada de la obligaci&oacute;n adquirida al adherirse a la Convenci&oacute;n y sus alcances no pueden ir m&aacute;s all&aacute; de lo dicho por la Corte Interamericana como int&eacute;rprete &uacute;ltima de la Convenci&oacute;n Americana. Aun cuando la Corte Interamericana pide que esta labor sea ejercida <i>ex officio,</i> la limita al marco de las competencias y de las regulaciones procesales correspondientes &#151;es decir, excluye la posibilidad de que sea <i>ex officio</i> si las regulaciones procesales no la autorizan&#151;. Pero adem&aacute;s es claro que las regulaciones procesales y competenciales de los tribunales nacionales no autorizan a que &eacute;stos determinen el incumplimiento de una obligaci&oacute;n internacional o fijen la responsabilidad internacional que derive de &eacute;ste. Ni siquiera las constituciones latinoamericanas que reconocen a los tratados el mismo nivel jer&aacute;rquico que ellas permiten la primac&iacute;a de la norma de origen internacional sobre la norma constitucional en la din&aacute;mica que ser&iacute;a propia del control de convencionalidad.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por esa raz&oacute;n, la operaci&oacute;n jur&iacute;dica a la que se refiere la Corte Interamericana no es, t&eacute;cnicamente, en nuestra consideraci&oacute;n, control de convencionalidad, sino la obligaci&oacute;n que tienen los poderes judiciales, como &oacute;rganos del Estado, de interpretar los derechos y libertades reconocidos en el sistema jur&iacute;dico nacional conforme a los tratados internacionales de derechos humanos, lo cual exige velar porque ninguna norma jer&aacute;rquicamente inferior a ellos afecte el objeto y fin de protecci&oacute;n de la persona, y asegurar que el contenido de los tratados nutra el texto constitucional, ampliando y reforzando, donde corresponda, su contenido.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La interpretaci&oacute;n de derechos y libertades acorde a tratados debe buscar incorporar en el quehacer cotidiano de los tribunales nacionales el contenido y las interpretaciones autorizadas de los tratados. No para que prevalezcan en todos los casos, pero s&iacute; para que sean tomados en cuenta siempre que provean v&iacute;as para una m&aacute;s amplia protecci&oacute;n de los derechos humanos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para cumplir con esta obligaci&oacute;n los tribunales nacionales, incluida la Suprema Corte, <i>pueden</i> observar la jurisprudencia de la Corte Interamericana sin que ello signifique que sea obligatoria la jurisprudencia o que toda interpretaci&oacute;n deba hacerse en los mismos t&eacute;rminos que ella recoge, salvo cuando aplican el tratado internacional, caso en el cual <i>debe</i> tomarse como un par&aacute;metro relevante en tanto representa un referente autorizado de interpretaci&oacute;n de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La interpretaci&oacute;n de derechos y libertades acorde a tratados no es algo novedoso para esta Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n: tanto el Pleno<sup><a href="#notas">31</a></sup> como las Salas<sup><a href="#notas">32</a></sup> lo han desarrollado aun antes de que la Corte Interamericana emitiera en noviembre de 2009 su sentencia en el caso Radilla Pacheco, aunque ciertamente, la necesidad de comprometerse surge con especial &eacute;nfasis despu&eacute;s de la citada resoluci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Por tanto, lo procedente es establecer el modo y alcance en que puede llevarse a cabo en los t&eacute;rminos antes se&ntilde;alados, no porque sea una nueva obligaci&oacute;n que la sentencia imponga a los &oacute;rganos del Poder Judicial, sino como una operaci&oacute;n que en diferentes grados ya se ha venido desarrollando consistente en interpretar los derechos humanos reconocidos en el sistema jur&iacute;dico mexicano observando el contenido de la jurisprudencia interamericana y el de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos y otros tratados internacionales en esa materia, que son derecho nacional y que deben ser utilizados de conformidad con el lugar que ocupan en el entramado jur&iacute;dico tal y como ha venido haci&eacute;ndolo esta Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Cumplir obligaciones internacionales y dar cumplimiento a una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos no implica, naturalmente, una "subordinaci&oacute;n" indebida al referido tribunal internacional.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">La Corte Interamericana de Derechos Humanos no es una cuarta instancia, no es un &oacute;rgano facultado para revisar las sentencias de los tribunales internos como <i>ad quem</i> y su jurisprudencia es obligatoria, como hemos visto, s&oacute;lo en los casos contenciosos en los que el Estado sea parte. El tribunal interamericano de derechos humanos es una instancia &uacute;nica dispuesta para definir &uacute;nicamente el alcance de los derechos humanos contenidos en la Convenci&oacute;n Americana, mediante su interpretaci&oacute;n y aplicaci&oacute;n en los casos que le llegan. La protecci&oacute;n que brinda el sistema interamericano es subsidiaria o complementaria de los sistemas internos, no sustitutiva o principal. Es a las autoridades nacionales a quien inicialmente corresponde la responsabilidad y obligaci&oacute;n de cumplir con los deberes contra&iacute;dos a trav&eacute;s de la Convenci&oacute;n Americana &#151;que forman parte de su derecho interno&#151;. S&oacute;lo despu&eacute;s de que los Estados han tenido la oportunidad de dar soluci&oacute;n a una violaci&oacute;n de derechos humanos y no lo hacen, el sistema interamericano adquiere competencia para conocer del caso.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">El car&aacute;cter indiscutiblemente subsidiario que tiene el sistema interamericano se materializa principalmente en el requisito del agotamiento de los recursos de jurisdicci&oacute;n interna. Desde el inicio de sus funciones la Corte Interamericana ha establecido que: "&#91;l&#93;a regla del previo agotamiento de los recursos internos permite al Estado resolver el problema seg&uacute;n su derecho interno antes de verse enfrentado a un proceso internacional, lo cual es especialmente v&aacute;lido en la jurisdicci&oacute;n internacional de los derechos humanos, por ser &eacute;sta &lt;&lt;coadyuvante o complementaria&gt;&gt; de la interna (Convenci&oacute;n Americana, Pre&aacute;mbulo)".<sup><a href="#notas">33</a></sup></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">3. <i>Tr&aacute;mite a desarrollar</i></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Para dar cumplimiento a las obligaciones derivadas de la sentencia Radilla Pacheco, una vez que ha sido determinada su fuerza jur&iacute;dica y la vinculaci&oacute;n que a &eacute;sta tiene el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, una propuesta que pod&iacute;a ser ajustada con la discusi&oacute;n que respecto a este punto, y no respecto al porqu&eacute; estamos obligados, estaba encaminada a se&ntilde;alar que el Pleno deb&iacute;a ordenar al presidente de la Suprema Corte que dictara un acuerdo en el que ordenara la integraci&oacute;n de una Comisi&oacute;n responsable de coordinar las tareas relacionadas con el cumplimiento de la sentencia reca&iacute;da en el caso Radilla Pacheco.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">En segundo lugar, el presidente de la Corte, en el mismo acuerdo, deb&iacute;a ordenar que se concretara la posici&oacute;n de la Suprema Corte respecto a la sentencia emitida por la Corte Interamericana en el caso Rosendo Radilla, para lo cual se propon&iacute;a la elaboraci&oacute;n de un breve comunicado.<sup><a href="#notas">34</a></sup></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Tercero, deb&iacute;a ordenar que se informara a la Secretar&iacute;a de Gobernaci&oacute;n, como dependencia encargada de coordinar el cumplimiento de la sentencia por los poderes del Estado mexicano, que hab&iacute;a sido integrada en el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n una comisi&oacute;n para dicho fin y que en su oportunidad se le har&iacute;an saber los avances que se tuvieran, a fin de que estuvieran en disposici&oacute;n de informar de ello a la Corte Interamericana de Derechos Humanos en diciembre de 2010.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Con todo ello, resultaba evidente c&oacute;mo y porqu&eacute;, sin mayor tr&aacute;mite, el Poder Judicial de la Federaci&oacute;n debe atender la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Radilla Pacheco, al menos, con los alcances que han quedado precisados.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">&nbsp;</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><a name="notas"></a><b>NOTAS</b></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1</sup> De los 13 expedientes de este tipo resueltos por la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n entre los a&ntilde;os 2000 y 2010, en 9 se han hecho an&aacute;lisis sustantivos (667/2009, 1389/2007, 1249/2007, 670/2006, 135/2006, 1126/2005, 799/2005, 1648/2001 y 698/2000) que han ordenado desde la expedici&oacute;n de copias, los derechos que deb&iacute;a pagar el M&aacute;ximo Tribunal por consumo de agua, la forma en que deb&iacute;an presentarse informes de actividades y hasta los procedimientos que deb&iacute;an seguirse u observarse por otros &oacute;rganos jurisdiccionales. En el restante n&uacute;mero de casos se ha ordenado desechar la consulta, por considerar que es competencia de otro &oacute;rgano lo que se consulta o por considerar que quien presentaba la consulta original respecto a un tema no se encontraba legitimado para ello.</font></p> <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2</sup> <i>Cfr.</i> Herdegen, Matthias, <i>Derecho internacional p&uacute;blico,</i> M&eacute;xico, UNAM&#45;Fundaci&oacute;n Konrad Adenauer, 2005, p. 128. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=770838&pid=S1870-4654201400010002200001&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3</sup> Art&iacute;culo 1.1 de la CADH.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4</sup> <i>Cfr.</i> art&iacute;culo 2 de la CADH.</font></p> <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5</sup> <i>Cfr.</i> Medina Quiroga, Cecilia, <i>La Convenci&oacute;n Americana: teor&iacute;a y jurisprudencia, vida, integridad personal, libertad personal, debido proceso y recurso judicial,</i> Santiago, Universidad de Chile, 2003, pp. 11 y 12. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=770842&pid=S1870-4654201400010002200002&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6</sup> <i>Cfr.</i> Fa&uacute;ndez Ledesma, H&eacute;ctor, <i>El sistema interamericano de protecci&oacute;n de los derechos humanos. Aspectos institucionales y procesales,</i> 3a. ed., San Jos&eacute;, Costa Rica, Instituto Interamericano de Derechos Humanos, 2004, pp. 591 y ss. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=770844&pid=S1870-4654201400010002200003&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>7</sup> Esta fecha se establece &uacute;nicamente como referencia temporal respecto al momento en el que se elabora esta sentencia, ya que las obligaciones del Estado mexicano pueden variar en el futuro si se retiran las reservas.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>8</sup> <i>Cfr.</i> Art&iacute;culo 68.1 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>9</sup> Corte IDH, "Otros Tratados" Objeto de la Funci&oacute;n Consultiva de la Corte (art. 64 Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos), opini&oacute;n consultiva OC&#45;1/82 del 24 de septiembre de 1982, serie A, n&uacute;m. 1, p&aacute;rr. 51.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>10</sup> Corte IDH, Restricciones a la Pena de Muerte (Arts. 4.2 y 4.4 Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos), opini&oacute;n consultiva OC&#45;3/83 del 8 de septiembre de 1983, serie A, n&uacute;m. 3, p&aacute;rr. 32.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>11</sup> Corte IDH, Informes de la Comisi&oacute;n Interamericana de Derechos Humanos (art. 51 Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos), opini&oacute;n consultiva OC&#45;15/97 del 14 de noviembre de 1997, serie A, n&uacute;m. 15, p&aacute;rr. 26.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>12</sup> <i>Cfr.</i> art&iacute;culo 67 de la Convenci&oacute;n Americana sobre Derechos Humanos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>13</sup> Tomo DCLXXVII, n&uacute;mero 6, martes 9 de febrero de 2010.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>14</sup> P&aacute;rrafo 347 de la sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>15</sup> P&aacute;rrafo 332 de la sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>16</sup> P&aacute;rrafo 340 de la sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>17</sup> P&aacute;rrafo 252 de la sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>18</sup> <i>Idem.</i></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>19</sup> P&aacute;rrafo 256 de la sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>20</sup> Contenida en el p&aacute;rrafo 339 de la sentencia.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>21</sup> <i>Cfr.</i> Corte Permanente de Justicia Internacional, <i>caso Chorz&oacute;w,</i> PCIJ reports, Ser. A, n&uacute;m 17, 1928, p.4.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>22</sup> Resoluci&oacute;n 60/147 aprobada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 16 de diciembre de 2005.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>23</sup> <i>Cfr.</i> caso Vel&aacute;squez Rodr&iacute;guez <i>vs.</i> Honduras, reparaciones y costas, sentencia del 21 de julio de 1989, serie C, n&uacute;m. 7, p&aacute;rrs. 25 a 27; caso Ticona Estrada y otros <i>vs.</i> Bolivia, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 27 de noviembre de 2008, serie C, n&uacute;m. 191, p&aacute;rr. 107, y caso Valle Jaramillo y otros <i>vs.</i> Colombia, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 27 de noviembre de 2008, serie C, n&uacute;m. 192, p&aacute;rr. 199; caso Trist&aacute;n Donoso <i>vs.</i> Panam&aacute;, excepci&oacute;n preliminar, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 27 de enero de 2009, serie C, n&uacute;m. 193, p&aacute;rr. 186; caso Kawas Fern&aacute;ndez <i>vs.</i> Honduras, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 3 de abril de 2009, serie C, n&uacute;m. 196, p&aacute;rr. 156 y ss.; caso Dacosta Cadogan <i>vs.</i> Barbados, excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 24 de septiembre de 2009, serie C, n&uacute;m. 204, p&aacute;rrs. 94 a 124; caso Barreto Leiva <i>vs.</i> Venezuela, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 17 de noviembre de 2009, serie C, n&uacute;m. 206, p&aacute;rrs. 124 a 159; caso De la Masacre de las Dos Erres <i>vs.</i> Guatemala, excepci&oacute;n preliminar, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 24 de noviembre de 2009, serie C, n&uacute;m. 211, p&aacute;rrs. 223 a 309, entre otras.</font></p> <!-- ref --><p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>24</sup> <i>Cfr.</i> Nikken, Pedro, <i>La garant&iacute;a internacional de los derechos humanos,</i> Caracas, Editorial Jur&iacute;dica Venezolana, 2007, p. 58. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;[&#160;<a href="javascript:void(0);" onclick="javascript: window.open('/scielo.php?script=sci_nlinks&ref=770863&pid=S1870-4654201400010002200004&lng=','','width=640,height=500,resizable=yes,scrollbars=1,menubar=yes,');">Links</a>&#160;]<!-- end-ref --></font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>25</sup> Para ello se propon&iacute;a la implementaci&oacute;n de un seminario y un curso permanente en el que se involucraba al Instituto de la Judicatura Federal y las Casas de la Cultura Jur&iacute;dica, se&ntilde;alando acciones inmediatas y objetivos a alcanzar.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>26</sup> La propuesta para el cumplimiento de esta medida inclu&iacute;a un taller itinerante respecto a la desaparici&oacute;n forzada y la incorporaci&oacute;n del tema en los cursos que se imparten por el Instituto de la Judicatura Federal, adem&aacute;s de la participaci&oacute;n del Instituto Federal de Defensor&iacute;a P&uacute;blica y Casa de Cultura Jur&iacute;dica, se&ntilde;alando acciones inmediatas y objetivos a alcanzar.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>27</sup> A fin de satisfacer esta medida se propon&iacute;a el env&iacute;o de una comunicaci&oacute;n a la Procuradur&iacute;a General de la Rep&uacute;blica y otra a la Secretar&iacute;a de la Defensa Nacional a fin de informar que el Poder Judicial estar&iacute;a atento a ese tema.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>28</sup> Para cumplir con ese aspecto se suger&iacute;a que el Pleno de la Suprema Corte analizara cu&aacute;l era lo opci&oacute;n m&aacute;s viable para adecuar las interpretaciones, estando como posibilidad el ejercicio de la facultad de atracci&oacute;n o la posible denuncia de contradicci&oacute;n de tesis, pero en todo caso, que la Suprema Corte pudiera definir y resolver el tema.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>29</sup> Corte IDH, caso Myrna Mack Chang <i>vs.</i> Guatemala, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 25 de noviembre de 2003, serie C, n&uacute;m. 101; caso Tibi <i>vs.</i> Ecuador, excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 7 de septiembre de 2004, serie C, n&uacute;m 114; caso L&oacute;pez &Aacute;lvarez <i>Vs.</i> Honduras, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 1 de febrero de 2006, serie C, n&uacute;m. 141, voto razonado del juez Sergio Garc&iacute;a Ram&iacute;rez, p&aacute;rr. 30; caso Vargas Areco <i>vs.</i> Paraguay, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 26 de septiembre de 2006, serie C, n&uacute;m. 155; caso Almonacid Arellano y otros <i>vs.</i> Chile, excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 26 de septiembre de 2006, serie C, n&uacute;m. 154, p&aacute;rr. 124; caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) <i>vs.</i> Per&uacute;, excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 24 de noviembre de 2006, serie C, n&uacute;m. 158, p&aacute;rr. 128; caso La Cantuta <i>vs.</i> Per&uacute;, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 29 de noviembre de 2006, serie C, n&uacute;m. 162, p&aacute;rr. 173; caso Boyce y otros <i>vs.</i> Barbados, excepci&oacute;n preliminar, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 20 de noviembre de 2007, serie C, n&uacute;m. 169, p&aacute;rr. 78; caso Heliodoro Portugal <i>vs.</i> Panam&aacute;, excepciones preliminares, fondo, reparaciones y costas, sentencia del 12 de agosto de 2008, serie C, n&uacute;m. 186, p&aacute;rr. 180.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>30</sup> El control de convencionalidad conlleva los siguientes elementos caracterizadores:</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>1.</sup> Vigencia de un tratado internacional.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>2.</sup> Competencia de un &oacute;rgano internacional para conocer de la interpretaci&oacute;n, aplicaci&oacute;n y soluci&oacute;n de controversias del referido tratado.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>3.</sup> Primac&iacute;a del tratado internacional sobre cualquier otra norma, incluida la Constituci&oacute;n, que es vista s&oacute;lo como un hecho m&aacute;s, velando porque el objeto y fin del tratado no sea afectado por otras normas, actos y hechos.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>4.</sup> Contraste del tratado con la totalidad de actos y hechos del Estado.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>5.</sup> Determinaci&oacute;n del incumplimiento o no de una obligaci&oacute;n internacional.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>6.</sup> Determinaci&oacute;n de responsabilidad internacional y sus consecuencias, ante el incumplimiento de la obligaci&oacute;n internacional.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>31</sup> V&eacute;anse acciones de inconstitucionalidad 37/2006, 146/2007 y su acumulada 147/2007; el amparo directo 6/2008 y la facultad de investigaci&oacute;n 3/2006, entre otros.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>32</sup> V&eacute;anse, entre otros, los amparos directos en revisi&oacute;n 1624/200 y 75/2009; los amparos en revisi&oacute;n 173/2008, 220/2008 y 460/2008; el impedimento 2/2009 y las contradicciones de tesis 147/2006 y 160/2006.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>33</sup> Corte IDH, caso Vel&aacute;squez Rodr&iacute;guez <i>vs.</i> Honduras, fondo, sentencia del 29 de julio de 1988, serie C, n&uacute;m. 4, p&aacute;r. 61; caso God&iacute;nez Cruz <i>vs.</i> Honduras, fondo, sentencia del 20 de enero de 1989, serie C, n&uacute;m. 5, p&aacute;r. 64, y caso Fair&eacute;n Garbi y Sol&iacute;s Corrales <i>Vs.</i> Honduras, fondo, sentencia del 15 de marzo de 1989, serie C, n&uacute;m. 6, p&aacute;r. 85.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2"><sup>34</sup> El Poder Judicial de la Federaci&oacute;n, como componente del Estado mexicano, asume las obligaciones que en materia de reparaci&oacute;n le corresponden por la determinaci&oacute;n de responsabilidad internacional que hizo la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el caso Rosendo Radilla Pacheco.</font></p> <p align="justify"><font face="verdana" size="2">Asimismo, en el &aacute;mbito de su competencia y atendiendo al derecho de origen internacional y derecho de origen nacional que conforman el sistema jur&iacute;dico mexicano que est&aacute; obligado a seguir y respetar, reconoce como valiosos criterios de interpretaci&oacute;n los contenidos de la jurisprudencia de la Corte Interamericana, en la misma medida que ese tribunal interamericano utiliz&oacute; en la sentencia del caso Rosendo Radilla la jurisprudencia emanada de la Suprema Corte de Justicia de la Naci&oacute;n.</font></p>

References

  1. Herdegen, Matthias
      Derecho internacional público 2005 128UNAMFundación Konrad Adenauer
  2. Medina Quiroga, Cecilia
      La Convención Americana: teoría y jurisprudencia, vida, integridad personal, libertad personal, debido proceso y recurso judicial 2003 11 y 12Santiago Universidad de Chile
  3. Faúndez Ledesma, Héctor
      El sistema interamericano de protección de los derechos humanos. Aspectos institucionales y procesales 2004 3 591San José^eCosta Rica Costa Rica Instituto Interamericano de Derechos Humanos
  4. Nikken, Pedro
      La garantía internacional de los derechos humanos 2007 58Caracas Editorial Jurídica Venezolana

Enlaces de Referencia

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