SE CONFIGURA EL DELITO DE DESAPARICIÓN FORZADA DE PERSONAS AUNQUE EL PRIMER ACTO DE EJECUCIÓN HAYA TENIDO LUGAR ANTES DE LA TIPIFICACIÓN DE DICHA CONDUCTA

Sinopsis: El 12 de agosto de 2009, la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictó una sentencia en el caso Heliodoro Portugal vs. Panamá, mediante la cual, entre otras cuestiones, se pronunció sobre la desaparición forzada del señor Heliodoro Portugal desde el 14 de mayo de 1970, fecha en que fue detenido por agentes estatales durante la dictadura militar en Panamá. El destino y paradero del señor Portugal se determinó luego de que se realizaron exámenes genéticos a unos restos encontrados en septiembre de 1999 en el cuartel “Los Pumas” en Tocumen, Panamá, cuyos resultados fueron hechos públicos y comunicados a la familia en agosto de 2000. Entre otros asuntos, la Corte Interamericana debía determinar si se había configurado la desaparición forzada del señor Heliodoro Portugal, no obstante que el primer acto de ejecución de dicha conducta, es decir, su detención el 14 de mayo de 1970, había tenido lugar con anterioridad a la entrada en vigor para Panamá tanto de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, el 5 de agosto de 1978, de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas, el 28 de febrero de 1996, así como al reconocimiento de la competencia contenciosa de dicha Corte formulado por Panamá el 9 de mayo de 1990.

La Corte Interamericana destacó que la desaparición forzada consistía en una afectación de diferentes bienes jurídicos que continuaba por la propia voluntad de los presuntos perpetradores, quienes al negarse a ofrecer información sobre el paradero de la víctima mantenían la violación en el tiempo. Por ello, indicó que al analizar la desaparición forzada se debía tener en cuenta que la privación de la libertad del individuo sólo debía ser entendida como el inicio de la configuración de una violación compleja que se prolongaba en el tiempo hasta que se conociera la suerte y el paradero de la víctima. En tal sentido, el tribunal interamericano indicó que era necesario considerar integralmente la desaparición forzada en forma autónoma y con carácter continuo o permanente, con sus múltiples elementos complejamente interconectados, dado que el análisis de una posible desaparición forzada no debía enfocarse de manera aislada, dividida y fragmentalizada sólo en la detención, como lo alegaba Panamá, entre otras conductas, sino que el enfoque debía ser en el conjunto de los hechos que se presentaban en consideración ante la Corte Interamericana.

Asimismo, el tribunal interamericano señaló que de otros instrumentos internacionales, como la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas de Personas, se desprendían los elementos concurrentes y constitutivos de la desaparición forzada, es decir, la privación de libertad; la intervención de agentes estatales, al menos indirectamente por asentimiento, y la negativa a reconocer la detención y a revelar la suerte o el paradero de la víctima. Al respecto, destacó que varias altas cortes de los Estados americanos también coincidían en dicha conceptualización. Para ello, se refirió a las sentencias proferidas por el Tribunal Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela en el caso Marco Antonio Monasterios Pérez, el 10 de agosto de 2007; por la Suprema Corte de Justicia de la Nación de México en el caso Jesús Piedra Ibarra, el 5 de noviembre de 2003; por la Sala Penal de la Corte Suprema de Chile en el caso Caravana, el 20 de julio de 1999; por el Pleno de la Corte Suprema de Justicia de Chile en el caso relativo al desafuero de Augusto Pinochet, el 8 de agosto del 2000; por la Corte de Apelaciones de Santiago de Chile en el caso Sandoval, el 4 de enero de 2004; por la Cámara Federal de Apelaciones de lo Criminal y Correccional de Argentina en el caso Vitela y otros, el 9 de septiembre de 1999; por el Tribunal Constitucional de Bolivia en el caso José Carlos Trujillo, el 12 de noviembre del 2001; por el Tribunal Constitucional de Perú en el caso Castillo Páez, el 18 de marzo de 2004; por la Corte Suprema de Uruguay en los casos Juan Carlos Blanco y Gavasso y otros, el 18 de octubre de 2002 y de 17 de abril de 2002, respectivamente; y por la Sala Penal Nacional del Perú en el caso Castillo Páez, el 20 de marzo de 2006. Estas decisiones se refieren, respectivamente, al carácter pluriofensivo y permanente de la desaparición forzada de personas, a su imprescriptibilidad mientras no se determine el destino o paradero de la víctima, y a su gravedad por constituir un crimen de lesa humanidad.

Por todo lo anterior, entre otras consideraciones, dado que si bien la desaparición forzada del señor Portugal había tenido lugar a partir del 14 de mayo de 1970, tomando en cuenta que su paradero y destino se determinaron cuando se identificaron sus restos hasta agosto del año 2000, es decir, con posterioridad al 9 de mayo de 1990, la Corte Interamericana estableció que a partir de esta fecha Panamá era responsable por la desaparición forzada del señor Heliodoro Portugal y, por tanto, era responsable por la violación del derecho a la libertad personal reconocido en el artículo 7 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, relativo al derecho a la libertad personal, con relación al artículo 1.1 de dicho instrumento, entre otras disposiciones.   

the crime of forced disappearance of persons IS SET even if the first act of execution took place before the legal definition of said conduct WAS ESTABLISHED

Synopsis: On August 12, 2009 the Inter-American Court of Human Rights issued a ruling in the case of Heliodoro Portugal v. Panama, whereby, among other, it adjudged on the forced disappearance of Mr. Heliodoro Portugal since May 14, 1970, date on which he was detained by state agents during the military dictatorship in Panama. The fate and whereabouts of Mr. Portugal were determined after genetic tests were performed on remains found in September 1999 at the “Los Pumas” military barracks in Tocumen, Panama, the results of which were made public and communicated to the family in August 2000. Among other matters, the Inter-American Court had to determine whether the forced disappearance of Mr. Heliodoro Portugal was set, even if the first act of the execution of said behavior, meaning his detention on May 14, 1970, had taken place prior to the entrance into effect for Panama of the American Convention on Human Rights, on August 5, 1978, and the Inter-American Convention on the Forced Disappearance of Persons, on February 28, 1996, as well as the acceptance of the obligatory jurisdiction of said court by Panama on May 9, 1990.

The Inter-American Court noted that forced disappearance entails the violation of various legal rights which continue by will of the perpetrators who, by refusing to provide information on the whereabouts of the victim, maintain the violation over time. Therefore, it indicated that when analyzing forced disappearance it is important to take into account that the deprivation of liberty of the individual must only be understood as the beginning of the configuration of a complex violation that extends over time until the fate and whereabouts of the victim are determined. In this regard, the Inter-American Court indicated that it was necessary to consider forced disappearance as a whole, autonomously, and of a continuous or permanent character, with multiple elements that are complex and interrelated, given that the analysis of a possible forced disappearance should not focus in an isolated, divided or fragmented manner on the detention, as claimed by Panama, among other behaviors; rather, it should focus on the group of facts brought before the Inter-American Court for its consideration.

In addition, the Inter-American Court indicated that other international instruments, such as the International Convention for the Protection of all Persons from Forced Disappearance, refer to coexisting and constituent elements of forced disappearance, namely: the deprivation of liberty; intervention of state agents, at least indirectly by their concurrence; and refusal to acknowledge the detention and reveal the fate or whereabouts of the victim. In this regard, it noted that several high courts of the American States also agreed with this definition. It referred to the judgments issued by the Supreme Court of Justice of the Bolivarian Republic of Venezuela in the case of Marco Antonio Monasterios Pérez, on August10, 2007; the Supreme Court of Justice of Mexico in the case of Jesús Piedra Ibarra, on November 5, 2003; the Criminal Chamber of the Supreme Court of Chile in the case of Caravana, on July 20, 1999; the Full Court of the Supreme Court of Justice of Chile in the case regarding the withdrawal of immunity of Augusto Pinochet, on August 8, 2000;by the Court of Appeals of Santiago de Chile in the case of Sandoval, on January 4, 2004; the Federal Chamber of Appeals of Criminal and Correctional Matters of Argentina in the case of Vitela et al., on September 9, 1999; by the Constitutional Court of Bolivia in the case of José Carlos Trujillo, on November 12, 2001; by the Constitutional Court of Peru in the case of Castillo Páez, on March 18, 2004; by the Supreme Court of Uruguay in the cases Juan Carlos Blanco and Gavasso et al., on October 18, 2002 and April 17, 2002, respectively; and the National Criminal Chamber of Peru in the case of Castillo Páez, on March 20, 2006. These decisions refer to, respectively, the multiple offenses and permanent character of the forced disappearance of persons, its non-extinguishment until the fate or whereabouts of the victim are determined, and its gravity as it constitutes a crime against humanity.

Based on the foregoing, among other considerations, although the forced disappearance of Mr. Portugal occurred on May 14, 1970, considering that his fate and whereabouts were determined when his remains were identified until August of 2000, meaning subsequent to May 9, 1990, the Inter-American Court determined that based on this date Panama was responsible for the forced disappearance of Mr. Heliodoro Portugal and, therefore, was responsible for the violation of the right to personal liberty recognized in Article 7 of the American Convention on Human Rights, in relation to Article 1.1 therein, among other provisions.

Corte Interamericana de Derechos Humanos
Caso Heliodoro Portugal vs. Panamá
Sentencia de 12 de Agosto de 2008

En el Caso Heliodoro Portugal, la Corte Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la Corte”, “la Corte Interamericana” o “el Tribunal”), integrada por los siguientes jueces1:

Diego García Sayán, Presidente;

Sergio García Ramírez, Juez;

Manuel E. Ventura Robles, Juez;

Leonardo A. Franco, Juez;

Margarette May Macaulay, Jueza, y

Rhadys Abreu Blondet, Jueza;

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de conformidad con los artículos 62.3 y 63.1 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos (en adelante “la Convención” o “la Convención Americana”) y con los artículos 29, 31, 37, 56 y 58 del Reglamento de la Corte (en adelante “el Reglamento”), dicta la presente Sentencia.

I

INTRODUCCIÓN DE LA CAUSA Y OBJETO DE LA CONTROVERSIA

1. El 23 de enero de 2007 la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “la Comisión” o “la Comisión Interamericana”) presentó ante la Corte, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 50 y 61 de la Convención Americana, una demanda en contra de la República de Panamá (en adelante “el Estado” o “Panamá”). Dicha demanda se originó en la denuncia No. 12.408 remitida a la Secretaría de la Comisión el 2 de junio de 2001 por el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (en adelante “CEJIL”, por sus siglas en inglés) y la señora Patria Portugal. El 24 de octubre de 2002 la Comisión aprobó el informe de admisibilidad No. 72/02 y el 27 de octubre de 2005 aprobó el informe de fondo No. 103/05, en los términos del artículo 50 de la Convención2, el cual contiene determinadas recomendaciones para el Estado. El 22 de enero de 2007 la Comisión, “[t]ras considerar los informes estatales sobre implementación de las recomendaciones contenidas en el informe de fondo, y la falta de avances sustantivos en el efectivo cumplimiento de las mismas”, decidió someter el caso a la Corte. La Comisión designó como delegados a Paolo Carozza, Comisionado, y a Santiago A. Canton, Secretario Ejecutivo, y como asesores legales a Ariel E. Dulitzky, Elizabeth Abi-Mershed, Juan Pablo Albán A. y Christina M. Cerna.  

2. La demanda somete a la jurisdicción de la Corte las presuntas violaciones cometidas por el Estado por la supuesta desaparición forzada y ejecución extrajudicial del señor Heliodoro Portugal, la supuesta falta de investigación y sanción de los responsables de tal hecho y la supuesta falta de reparación adecuada en favor de sus familiares. Según la demanda de la Comisión, el 14 de mayo de 1970 Heliodoro Portugal se encontraba en un café conocido como “Coca-Cola”, ubicado en la ciudad de Panamá, donde fue abordado por un grupo de individuos vestidos de civil, quienes lo obligaron a subir a un vehículo que luego partió con rumbo desconocido. La Comisión alegó que agentes del Estado participaron en dichos hechos, los cuales ocurrieron en una época en la que Panamá se encontraba gobernada por un régimen militar. La Comisión señaló que “[d]urante la dictadura militar no era posible acudir a las autoridades internas con el propósito de presentar denuncias por violaciones a los derechos humanos o averiguar el paradero de una persona”, por lo que la hija de la presunta víctima no denunció la desaparición sino hasta mayo de 1990, luego de que se restaurara la democracia en el país. En septiembre de 1999, en el cuartel conocido como “Los Pumas” en Tocumen, el Ministerio Público encontró unos restos que se presumía pertenecían a un sacerdote católico, pero luego de ser sometidos a exámenes de identificación genética gracias a aportaciones privadas, fueron identificados como pertenecientes a la presunta víctima. Los resultados de los exámenes genéticos fueron comunicados a la familia y se conocieron públicamente en agosto de 2000. El proceso penal correspondiente continúa abierto sin que se haya condenado a los responsables.  

3. La Comisión solicitó a la Corte que declare la responsabilidad internacional del Estado por la violación de los artículos 4 (Derecho a la Vida), 5 (Derecho a la Integridad Personal) y 7 (Derecho a la Libertad Personal) de la Convención Americana, en relación con el artículo 1.1 de la misma, en perjuicio del señor Heliodoro Portugal, así como por la violación de los artículos 5 (Derecho a la Integridad Personal), 8.1 (Garantías Judiciales) y 25 (Protección Judicial) de la Convención Americana, en perjuicio de la señora Graciela De León (compañera permanente de la presunta víctima) y de Patria y Franklin Portugal (hijos de la presunta víctima). Además, la Comisión solicitó que la Corte declarara la responsabilidad internacional del Estado por el incumplimiento de la obligación de tipificar como delito la desaparición forzada, establecida en el artículo III de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas; el incumplimiento de las obligaciones de investigar y sancionar la tortura, establecidas en los artículos 1, 6 y 8 de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura, y por la falta de una reparación adecuada por las violaciones a los derechos ya alegados. Asimismo, la Comisión solicitó a la Corte que ordenara al Estado la adopción de varias medidas de reparación pecuniaria y no pecuniaria.

4. El 27 de abril de 2007 los representantes de la presunta víctima y sus familiares (en adelante “los representantes”), a saber, Viviana Krsticevic, Soraya Long, Gisela De León y Marcela Martino, de CEJIL, presentaron su escrito de solicitudes, argumentos y pruebas (en adelante “escrito de solicitudes y argumentos”), en los términos del artículo 23 del Reglamento. Los representantes solicitaron a la Corte que declarara que el Estado había cometido las mismas violaciones de derechos alegadas por la Comisión, y adicionalmente alegaron que el Estado había incurrido en una violación del artículo 13 (Libertad de Pensamiento y de Expresión) de la Convención en perjuicio de la presunta víctima y sus familiares, a éstos últimos por “no proveerles la información necesaria para determinar lo que ocurrió”; del artículo 5 (Derecho a la Integridad Personal) de la Convención, en perjuicio de los nietos de la presunta víctima, Román y Patria Kriss, así como de la obligación de tipificar como delito la tortura, derivada de los artículos 1, 6 y 8 de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura y de los artículos 2 (Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno), 4 (Derecho a la Vida), 7 (Derecho a la Libertad Personal), 8 (Garantías Judiciales) y 25 (Protección Judicial) de la Convención Americana, todos en conexión con el artículo 1.1 de la misma. Asimismo, solicitaron la adopción de determinadas medidas de reparación y el reembolso de las costas y gastos incurridos en el procesamiento del caso a nivel interno y a nivel internacional.  

5. El 26 de junio de 2007 el Estado presentó el escrito de excepciones preliminares, contestación de la demanda y observaciones al escrito de solicitudes y argumentos (en adelante “contestación de la demanda”). El Estado presentó tres excepciones preliminares, mediante las cuales cuestionó la admisibilidad de la demanda debido a la supuesta falta de agotamiento de los recursos internos, y alegó que la Corte no tiene competencia ratione temporis ni ratione materiae sobre el presente caso. Particularmente, el Estado argumentó que los familiares no han formulado acusación particular o querella para intervenir directamente en el proceso penal, por lo que no se han agotado los recursos internos; que no ha existido un retardo injustificado en el procedimiento judicial interno por los hechos denunciados; que la Corte no tiene competencia sobre la supuesta violación de los artículos 4, 5, 7 y 13 de la Convención ya que la muerte, supuestos malos tratos, detención y supuesta violación a la libertad de expresión de Heliodoro Portugal se produjo durante o antes de junio de 1971, 19 años antes de que el Estado reconociera como obligatoria la competencia de la Corte y 7 años antes de que Panamá ratificara la Convención; que la falta de competencia sobre el hecho principal se extiende a los hechos accesorios tales como la alegada afectación de la integridad personal y libertad de expresión de los familiares del señor Portugal; que la obligación de tipificar como delitos la desaparición forzada de personas y la tortura surgió con posterioridad a los hechos del presente caso y no se puede interpretar dicha obligación retroactivamente, y que la obligación estatal de tipificar como delito la desaparición forzada de personas no es exigible dentro de una causa contenciosa. Finalmente, el Estado alegó la inadmisibilidad de la pretensión de indemnización por la supuesta pérdida de derechos posesorios sobre un terreno de la familia de Heliodoro Portugal, ya que no se agotaron los recursos internos al respecto.

II

PROCEDIMIENTO ANTE LA CORTE

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III

EXCEPCIONES PRELIMINARES

10. Al momento de presentar su contestación de la demanda, el Estado opuso tres excepciones preliminares, a saber: a) “inadmisibilidad de la demanda por falta de agotamiento de la jurisdicción interna”; b) falta de competencia de la Corte ratione temporis, y c) falta de competencia de la Corte ratione materiae. El Tribunal analizará estas tres excepciones preliminares en el mismo orden en que fueron interpuestas.

A) Falta de agotamiento de los recursos internos

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B) Falta de competencia de la Corte ratione temporis

21. El Estado también planteó como excepción preliminar que la Corte carece de competencia ratione temporis para conocer acerca de los siguientes cuatro grupos de alegadas violaciones a: (1) los derechos a la vida, integridad personal, libertad personal y libertad de pensamiento y expresión reconocidos en los artículos 4, 5, 7 y 13 de la Convención Americana, respectivamente, en perjuicio del señor Heliodoro Portugal; (2) el derecho a la integridad personal, conforme al artículo 5 de la Convención Americana, en perjuicio de los familiares del señor Heliodoro Portugal; (3) la obligación de tipificar como delitos la desaparición forzada y la tortura conforme al artículo III de la Convención Interamericana sobre Desaparición Forzada de Personas (en adelante “Convención sobre Desaparición Forzada” o “CIDFP”) y a los artículos 1, 6 y 8 de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura (en adelante “Convención contra la Tortura” o “CIPST”), y (4) la obligación de investigar y sancionar la tortura, de conformidad con los artículos 1, 6 y 8 de la Convención contra la Tortura, todo lo anterior en relación con el artículo 1.1 de la Convención Americana.  

22. El Tribunal procederá a analizar estos cuatro argumentos, junto con las alegaciones que presentaron la Comisión y los representantes, en el mismo orden anteriormente señalado. Sin embargo, antes de resolver respecto de estos cuatro argumentos específicos, la Corte considera pertinente reiterar algunas consideraciones generales aplicables al ejercicio de su competencia.