Las cuentas claras y el chocolate espeso *
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Publicado el 28 de febrero de 2017 María Marván Laborde Investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM |
Si en la vida privada es importante mantener las cuentas claras, cuantimás en la vida pública. Cada peso que gasta el gobierno es parte de nuestro dinero y por ello tenemos derecho a saber en qué se gasta y si con el gasto hecho se obtienen los resultados esperados. Imposible que los particulares hagamos el seguimiento puntual.
Una de las instituciones más importantes que nos hemos dado los mexicanos es la Auditoría Superior de la Federación. En 1999 se reformó la Constitución y en el año 2000 se creó la Auditoría Superior de la Federación. Ésta tiene importantes grados de autonomía, sus facultades fueron reforzadas con la creación del Sistema Nacional Anticorrupción, pero depende de la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados.
La semana pasada el auditor Juan Manuel Portal asistió puntualmente a entregarle los resultados del análisis de la Cuenta Pública de 2015. Para analizar el gasto de los recursos federales se hicieron mil 643 auditorías, de las cuales el 72% (mil 184) fue hecho al gasto federalizado que se hace en las entidades y municipios.
Sólo para ilustrar lo que hemos avanzado en materia de rendición de cuentas, hace un poco más de tres lustros cuando empezaron a entregarse las primeras auditorías hubo más de un gobierno estatal y varias universidades públicas que resistieron al escrutinio alegando que, en nombre del federalismo o bien invocando la autonomía universitaria, la Auditoría Superior de la Federación no podía revisar sus cuentas. Esa discusión nos parece lejana y hoy, afortunadamente, está completamente superada. A veces vale la pena recordar de dónde venimos para poder valorar los avances que, aunque nos parezcan pequeños, sí existen.
Se realizan diversos tipos de auditorías, y aunque normalmente los medios suelen difundir los posibles escándalos de corrupción, la verdad es que no todas las auditorías buscan trampas o malversación de fondos. Se analiza si el dinero que gastó cada dependencia o entidad, se gastó conforme al presupuesto que le aprobaron. Se somete a revisión la obra pública y su pertinencia. También, hay auditorías de desempeño, es decir si los logros obtenidos por la erogación de un determinado gasto dio los resultados esperados o no.
Uno de los datos más curiosos que encontramos en la auditoría de este año es que el análisis de los ingresos y egresos de la Lotería Nacional arrojan un déficit de más de 500 millones de pesos, sólo en el 2015. Lejos de haber contribuido a solventar los gastos de asistencia pública del país, el gobierno federal tuvo que poner de nuestra bolsa para honrar la entrega de premios. Esto viene sucediendo desde 2009, por siete años consecutivos nuestros impuestos han servido para entregar premios a los suertudos cuyo “cachito” salió premiado. La conclusión es obvia ¿se atreverá el gobierno federal?
Se hacen recomendaciones específicas para modificar 149 leyes que facilitarían el mejor y más transparente ejercicio del gasto público. Ahora los diputados deberían convertir estas propuestas en iniciativas de ley, discutirlas, mejorarlas y votarlas. Ver para creer. La indolencia con que la Comisión de Vigilancia actúa con el Informe General del Auditor es, o debería ser, un verdadero escándalo.
El auditor Portal ha presentado a lo largo de sus casi ocho años de ejercicio, que concluirá en noviembre de este año, 741 denuncias de hechos ante la Procuraduría General de la República. No tenemos información clara de qué ha sucedido con estas denuncias. No sabemos cuántas averiguaciones previas se abrieron, si hay alguna concluida, en cuántas se dictó el no ejercicio de la acción penal o si alguna de ellas fue consignada ante el juez para iniciar ya propiamente un juicio.
Quienes hemos impulsado el Sistema Nacional Anticorrupción no nos equivocamos en el diagnóstico: si la corrupción es sistémica, su combate debe serlo. De nada sirve que la Auditoría Superior de la Federación haga un buen trabajo si las demás instituciones no cumplen con sus deberes. El informe general del auditor es la primera agenda de trabajo del recién electo Comité de Participación Ciudadana del Sistema Nacional Anticorrupción, tiene facultades para presionar, hasta obtener resultados tanto de la Comisión de Vigilancia como de la Procuraduría General de la República.
NOTAS:
* Se reproduce con autorización de la autora, publicado en Excélsior, el 23 de febrero de 2017.
Formación electrónica: Luis Felipe Herrera M., BJV
Incorporación a la plataforma OJS, Revistas del IIJ: Ignacio Trujillo Guerrero