El uso de la cárcel como respuesta a la política de drogas: ¿verdadera utilidad o trasfondo populista?

Publicado el 4 de noviembre de 2019

Xochithl Guadalupe Rangel Romero
Profesora-investigadora de tiempo completo en Universidad Autónoma de San Luis Potosí
emailxochithl.rangel@uaslp.mx;
ORCID: 0000-0002-0543-2852

El uso de la cárcel como respuesta a delitos relacionados con el uso de drogas va en aumento no sólo en México, sino en América Latina. A la fecha se ha reconocido de forma particular por diversos organismos internacionales, entre los que destacan la UNODC, que el uso de esta política ha sido inviable para lograr prevención, y sobre todo ineficiente para el sistema penitenciario. Por lo cual es necesario dialogar sobre si la anterior política tiene un objetivo para la propuesta carcelaria y para la política de drogas implementada por México, y tratar de especificar si ésta ha sido útil para el Estado mexicano, o sólo es un trasfondo de ocurrencias populistas.

Sabemos que el sistema penitenciario en México se encuentra colapsado. Por lo cual es necesario al presente despresurizar éste. Basar el uso de la cárcel en una política de drogas trae más desventajas que cuestiones positivas al Estado. Por ello es necesario que el Estado comprenda que la tipificación de delitos en materia de drogas tiene que ser muy precisa, con la finalidad de observar de forma certera el daño que se causa, y la forma de manifestación de esta conducta.

Dejar atrás el uso de detenciones preventivas en el caso de delitos de drogas menores, dado que lo anterior no resuelve de forma directa el problema social. Y visualizar de forma plena, dentro del Estado, la temática de mercados legales y regulación. Con lo anterior es necesario que la política de drogas vaya encaminada a dejar de criminalizar el consumo de drogas, y por lo tanto a la persona. Establecer de forma certera los mínimos vitales de consumo y dejar claridad en la regulación legal.

No olvidar que el problema de consumo debe tener un tratamiento, y que sobre todo el Estado debe ofertarlo, para la persona que ha cometido un delito o no, siendo usada una droga o participando directamente de la droga para cometer un delito.

Por lo cual, usar la cárcel como recurso de una política de drogas no es útil. Dado que trae consecuencias adversas para el Estado que lo propone. Desde un punto de vista razonado, el uso de la cárcel como respuesta a la política de drogas se visualiza más como una formulación populista que busca ser mediática. Por lo tanto, es necesario que el Estado visualice usos alternativos cuando la realización del delito se dé por un delito de drogas menor.

Lo anterior traería como consecuencia tal vez no la despresurización del sistema por completo, pero sí empezar a lograrlo por parte del Estado.


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