Justicia y desigualdad

Publicado el 18 de enero de 2022

David Armando Estrada Gallegos
Abogado constitucionalista, académico e investigador
emaildavidstradag@gmail.com

Justicia es el anhelo de miles de personas, el ideal de cientos de pensadores, y la realidad de muy pocos. Sobre todo, la justicia es la materialización de la equidad en las relaciones sociales; es el sueño iluminador de personas y sociedades que ven en ella la restauración de los valores de la convivencia y la armonía de la vida.

Justicia es la idea más compleja de entender para quienes desean que sea una práctica diaria. Pensadores en cada época han intentado acercarse a través del pensamiento al contenido de ésta: Ulpiano, Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, Hans Kelsen, John Rawls, Amartya Sen, Michael J. Sandel, entre otros, nos han dado una idea de lo que es o puede ser.

Pero todo ello queda ahí, en pensamientos que tratan de guiar y trazar los modelos de sociedades justas, pues cuando nos topamos con la realidad y con las circunstancias específicas de los sistemas de vida de cada país, observamos que, más que una realidad alcanzable, la justicia es un espejismo que sólo ilusiona a quienes tienen sed de que se le dé a cada uno lo que le corresponde. Por ello, tanto la justicia ante la ley como la justicia social, que buscan, cada una, la igualdad formal y la igualdad material, son la ausencia en el día a día ante los ojos de la vida.

Es un estado de cosas que no deja de sorprendernos; cada conducta, cada acción y cada acto que tergiversa a la justicia es un golpe a la dignidad humana, un golpe que asfixia a las personas, que las ahoga con las trampas de la corrupción, el cinismo, la cobardía y los actos antiéticos de quienes están en el poder.

Un ejemplo (no tan ficticio) de lo anterior dicho se ve reflejado en la novela de Gerardo Laveaga, intitulada Justicia, en la cual nos acerca a las injusticias que se viven en la sociedad mexicana. Nos muestra lo que todos sabemos, pero que el sistema pretende ocultarnos: que la justicia se doblega ante el poder. En este escenario, la justicia se convierte ya no en un ideal que busca el equilibro entre las relaciones personales, sino en un instrumento al servicio de unos pocos para los intereses menos nobles. Así, la justicia ya no es la guía moral de las personas para una sociedad justa y equilibrada, sino el juego que dominan quienes se han colocado por encima de ella.

Pero la percepción social y los estudios estadísticos no nos alejan de lo anterior dicho. Así, de acuerdo con el Informe Regional de Desarrollo Humano 2021 (PNUD, 2021), el 70% de la población en México considera que el país se encuentra gobernado en beneficio de los intereses de unos pocos. Por otra parte, el último estudio presentado por el Coneval muestra que la población en situación de pobreza y pobreza extrema aumentó en comparación de 2016 y 2018, y que el rezago educativo, el acceso a los servicios de salud y el acceso a una alimentación nutritiva y de calidad son las carencias sociales que han aumentado entre la población.

Esta distribución y garantía de los bienes sociales entre la población conlleva a un estado de exclusión y discriminación que, como menciona Göran Therborn, representa “una violación a la dignidad humana porque niega la posibilidad de que todos los seres humanos desarrollen sus capacidades” (Los campos de exterminio de la desigualdad, Fondo de Cultura Económica, 2016).

Lo que evidencia esta situación es que no se ha entendido que, para alcanzar el desarrollo social, la paz y el progreso como país, se debe realizar una justa distribución de los bienes primarios, materializar la justicia que ha postulado nuestro constitucionalismo social. Dicho de otra forma, la justicia debe ser un bien universal que permita el desarrollo de las personas y de las sociedades, y no una entelequia alimentada por el discurso político. Más aún, la justicia debe ser el esquema que guíe las acciones públicas para atender a una realidad cada vez más desigual. Éste es el reto de aquí en adelante si se quiere lograr el bienestar social en serio.


Formación electrónica: Yuri López Bustillos, BJV
Incorporación a la plataforma OJS, Revistas del IIJ: Ignacio Trujillo Guerrero