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De la mediación. Una contribución teórica para
la construcción del pénsum.

Publicado el 14 de noviembre de 2022

Raymundo P. Gándara
Lector Sénior en Bureau de Investigación y Docencia de Conocimiento de
Fronteras. S. C.,
emailrp_gandara@hotmail.com

Las relaciones humanas, cualquiera que éstas sean, tienen una constante: el conflicto, la divergencia, el disenso, la pluralidad y la complejidad, es decir la continua y sostenida ya oposición, ya discrepancia entre unos y otros, entre uno y los demás entre los demás y uno, según sea quien califique la conducta del otro, la conducta ajena.

El costo de vivir en comunidad del homo socialis, del homo politicus, es perenne conflicto de voluntades, de deseos, de intereses, de valores, de formas, de ser y hacer, conflicto entre personas y personalidades en donde existe un interés, una conveniencia, una preferencia, etcétera.

Ese conflicto, aunque parezca paradójico, es producto de la libertad de pensar, de imaginar, querer, de soñar, es consecuencia del deseo legítimo o no, del deseo justo o no, de un individuo o de un grupo de individuos que buscan algún beneficio, alguna ganancia, de cualquier índole, ya económica, ya personalísima, ya social, aun política; es, en suma, la expresión más acabada de la libertad de ser, en el sentido ontológico y antropológico del término.

Por tanto, el costo de esa libertad de ser, es el conflicto. Sólo en las sociedades utópicas no existe controversia o contradicción alguna entre las personas, ahí la uniformidad en el pensar, la unidad en los fines y las metas por alcanzar, así como la “pureza de espíritu”, hacen imposible el conflicto, por eso son ideales; en contraste, en los grupos sociales reales, cualesquiera que estos sean (aún los religiosos) hay pluralidad de intereses, identidades, puntos de vista que hacen de la unidad, la uniformidad (casi siempre momentánea y parcial) rara avis y en consecuencia provoca la necesidad de tener instrumentos sociales particularmente válidos, pero además, eficientes y eficaces, que coadyuven a resolver los conflictos que, por la naturaleza humana, son constantes, prolijos e insoslayables.

Cuando el ser humano le dijo no a la naturaleza mediante la conciencia de lo que es, se inventó a sí mismo (O. Paz) en ese momento, con la emancipación de esa naturaleza, tiene origen el “yo” individual y colectivo, y con ello el egocentrismo que hace posible al individuo, (antes único en su animalidad) desprenderse de lo demás y crear su propia personalidad su propia identidad a partir de la diferenciación: el otro no es yo, yo no soy el otro (Pico de la Mirandola. De hominis dignitate) al conjuro de la palabra, mediante la invención de la palabra, separa, escinde, demarca, signa: mí, me, conmigo, frente a tu, te, contigo, el nosotros oponible a los otros. “yo soy yo y mi circunstancia”, dice Ortega y Gaset; en este sentido la circunstancia la componen los otros, los no yo. La afirmación “yo soy yo” es la negación del otro como componente de mi yo; pero al mismo tiempo es la afirmación de ese otro en su propia mismidad “él, es él” diferente que yo (él es él y su circunstancia).

Surge así el individuo, la individualidad, esto es, lo no divisible, dicho de otra manera, lo que no puede ser ulteriormente reducido. Su característica es su modo de ser, es decir, su singularidad que lo determina y lo hace único e irrepetible. El supuesto es que en la sociedad humana existen singularidades, individualidades, de las que percibimos sus manifestaciones externas de voluntad, su creatividad y su inventiva, manifestaciones que designan al ente y sus particularidades que le son inherentes: ens omnimode determinatum.

Todo hecho de mediación parte de una verdad irrefutable consistente en que alguien con respecto de otro alguien por equis circunstancias, ambos concluyen en que: se está de acuerdo en no estar de acuerdo. Por antonomasia, ésta es la manifestación irreductible que permite plantear el recurso metodológico y performático (en el sentido que a ello le da Bellour) de la mediación como institución.


Formación electrónica: Yuri López Bustillos, BJV
Incorporación a la plataforma OJS, Revistas del IIJ: Ignacio Trujillo Guerrero