Campañas electorales. Política de lo cercano y el cerebro como nada ajeno
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Publicado el 19 de junio de 2015 Ivonne Nohemí Díaz Madrigal Licenciada en derecho y estudios de Maestría en la UNAM; estudiante de posgrado en Derecho Parlamentario en la UAEM; asesora jurídica en temas político-parlamentarios en el Poder Legislativo Federal, ivonne.dimaz@gmail.com |
¿Qué se define?
Este próximo domingo 7 de junio mediante la participación ciudadana, en ejercicio del derecho a votar, los mexicanos elegirán 500 diputados federales, 622 diputados locales, 993 ayuntamientos, 20 juntas municipales, 16 jefes delegacionales en el Distrito Federal y 9 gobernadores. Es la primera ocasión que concurren 17 elecciones locales. En México, el máximo había sido 14 simultáneas. La lista nominal indica que por lo menos 80.8 millones de mexicanos deberían salir a votar para ejercer su derecho de participación en el proceso democrático.
Baja California Sur, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nuevo León, Querétaro, San Luis Potosí y Sonora votarán por un nuevo gobernador. En tanto Chiapas, el Distrito Federal, Guanajuato, Jalisco, el Estado de México, Morelos, Tabasco y Yucatán elegirán por diputados locales y ayuntamientos, y en el Distrito Federal por 16 delegados.
Marco jurídico
Dicho proceso opera con un reciente andamiaje electoral, pues se encuentran vigentes disposiciones constitucionales reformadas en 20131 y las cinco leyes secundarias que el Congreso Federal aprobó en mayo de 2014 (Ley de Instituciones y Procedimientos Electorales, Ley de Partidos Políticos, ambas de nueva creación, así como reformas a la Ley General de Sistemas de Medios de Impugnación en Materia Electoral; Ley Orgánica del Poder Judicial de la Federación y Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos).
El momento coincide también con las nuevas reglas bajo las cuales se estructura y opera la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (FEPADE), quien además cuenta con un nuevo titular, el doctor Santiago Nieto Castillo, elegido recientemente (febrero 2015) en el Senado de la República, por un amplio consenso entre partidos políticos, y quien cuenta con un perfil académico de investigador y jurista que coincide con el pensamiento garantista.
Percepción de la población. ¿Y la ciudadanía?
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Opinión Pública: Proceso Electoral 2015, realizada por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados, un alarmante 22% de los mexicanos desconoce que el 7 de junio tiene la oportunidad de salir a votar. Un 57%, de la población manifestó que definitivamente asistirá a votar, un 22% ciento mencionó que probablemente lo haría, un 7% probablemente no votará y un 6% expresó que en definitiva no votará.
El estudio también reveló que 59% de los encuestados consideran el voto como un instrumento para influir en el cambio, mientras que para el 16% son mejores los movimientos sociales y las protestas. En tanto, el 18% considera que los ciudadanos no influyen en los cambios.
¿En qué piensa el ciudadano mexicano en tiempo de elecciones? Con base en el mismo estudio, un 10% al escuchar la palabra elecciones piensa en votación-votar-dar voto; el 7% piensa en elección-elegir-seleccionar a la gente, y un 7% las relaciona con fraude. Las palabras candidato, democracia, mentira y robo fueron elegidas, cada una, por un 2% de los entrevistados.
Cuando se preguntó a los ciudadanos encuestados su opinión sobre el respeto de los partidos políticos al voto libre de los ciudadanos, 59% mencionó que los partidos políticos no respetarán el voto, y un 35% mencionó que sí lo harán.
Estas cifras reflejan la desvinculación y el poco interés que los ciudadanos tienen en los momentos electorales, pese a que en el ámbito académico, y desde luego político, se realicen múltiples debates sobre la legislación, las circunstancias actuales y el pulso de la contienda electoral. Las encuestan siguen revelando que para los ciudadanos que no tienen una relación de trabajo, estudio, análisis o ejercicio de la política, el día de la elección no amerita gran atención.
Desde luego esto no deja de ser preocupante, pues una ciudadanía que no está pendiente de la elección de sus representantes, poca información tiene de sus propuestas y se convierte en el grueso de la población pasiva que no exige calidad en la gestión de los asuntos públicos, y mucho menos exige resultados, transparencia ni cuentas claras, es decir, que no ejerce con responsabilidad el derecho al voto ni su función de ciudadano.
Para el desarrollo y ejercicio de la democracia, los partidos como actores políticos son importantes, pero solo la ciudadanía activa, informada y responsable resulta fundamental. La democracia requiere de una sociedad que sepa escuchar, dialogar y discernir.
Por tratarse de una elección intermedia, los candidatos a diputados contaron con 60 días de campaña, en tanto los candidatos a gobernadores tuvieron 90 días. Durante este tiempo, el despliegue de estrategias para difundir la imagen y propuestas de los candidatos y partidos fue por demás extenso y debió apegarse a las reglas de la nueva legislación.
Así, podemos notar spots en radio y televisión,2 mantas colocadas en calles y puentes, postes sin un lugar para un pendón más, bardas pintadas con los mensajes y colores de los candidatos, infinidad de portales en internet (desde noticias hasta videos musicales) repletos de propaganda, pero ¿qué tan efectivas resultan estas estrategias para convencer a la gente?, ¿el candidato debe llegar al corazón, a la razón o al cerebro del votante?
La empatía es una habilidad social originada en procesos neuronales. Algunos autores dicen que la empatía es la base de la civilización. ¿Cuál es la importancia de los procesos neuronales en la interacción social?, ¿cómo se relacionan las neuronas con la política?
Se denomina neuronas espejo a un tipo de células del sistema nervioso que se activan al ejecutar una acción u observar ejecutar una acción.3 Es decir, las neuronas espejo se conectan y comunican (sinapsis) cuando una entiendan, lo cual es fundamental para una comunicación efectiva persona imita una acción o experimenta una sensación con tan solo observar a la persona quien recibe el estimulo directo. Es por ello que se dice que está reflejando una acción al verla en otro. De este proceso de comunicación entre neuronas depende que los individuos en sociedad.
Gracias a las neuronas espejo podemos aprender por imitación, nos es posible entender a los demás, tener compasión y manifestar solidaridad, comprender sus sentimientos, sensaciones, entender sus necesidades. Derivado de las neuronas espejo reconocemos a otro como una individualidad similar a nosotros, nos identificamos en él y lo identificamos con nosotros, en otras palabras, le reconocemos existencia.4
Comúnmente se afirma que la empatía es ponerse en los zapatos del otro. Esto no significa coincidir con su sistema de interpretación respecto a un hecho o circunstancia, tampoco representa tener la misma opinión o preferencia. La empatía permite comprender y entender al otro.
El poco interés que los ciudadanos tienen en la vida política del país en mucho depende de considerar a los políticos muy alejados de la realidad que ellos como ciudadanos experimentan a diario. Los ciudadanos son poco empáticos con los políticos, y los políticos poco empáticos con los ciudadanos.
Un político que sale a campaña5 es probable que convenza a más votantes si consigue auténticamente ponerse en los zapatos de los ciudadanos. Y desde luego, de llegar a ser electo, con convicción responderá a los compromisos de campaña. De lograr empatizar con sus votantes, será capaz de entender sus necesidades y con mayor compromiso estará dispuesto a solidarizarse y a trabajar por la gente que valga decir, no es potestativo, sino es la naturaleza del cargo mismo de representación popular. Como frecuentemente menciono, un político que efectivamente trabaja por la gente es una persona que cumple su parte del trato, el cual acordó en tiempo de campaña a cambio de votos.
Es por ello que el tiempo de campaña, más que para hacer promesas, debería aprovecharse para desarrollar la capacidad empática con la gente, salir y ser consciente de sus condiciones y necesidades: vivirlas y sufrirlas, darse a conocer con la población para que el ciudadano se identifique en y con el candidato, y éste entienda que un voto no es un número, sino una persona que siente, vive, sufre y sueña igual que él.
Por otro lado, para crear democracia requerimos la construcción de la ciudadanía, para lo cual el ciudadano debe, como derecho y obligación, aprovechar el tiempo de campaña para conocer a los candidatos y sus propuestas. Así, como ciudadanía debemos alejarnos de la idea de que la política es un tema ajeno; la política es la res publica, es politeia, son los asuntos de la ciudad y del Estado, son los asuntos de todos.
Debemos estar pendientes siempre (no solamente durante 60 o 90 días) de las decisiones que se tomen en la política, pues en ella se define la vida diaria, siendo más concretos, es en la política donde se deciden los impuestos, los beneficios fiscales, el sistema de justicia, el sistema de salud y de educación, entre otras tantas cosas cotidianas. En la política se define lo todo muy cercano, nada muy ajeno.
NOTAS:
1. Publicadas en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 10 de febrero de 2014.
2. Oficialmente aprobados 39 millones 87 mil 360 mensajes/spots.
3. Por ejemplo, cuando vemos que alguien bosteza y lo hacemos nosotros también o cuando sentimos angustia, tristeza o compasión al ver a alguien llorar.
4. El hecho fundamental de la existencia humana no es el individuo en cuanto tal ni la colectividad en cuanto tal. Ambas cosas consideradas en sí mismas, no pasan por ser formidables abstracciones. El hecho fundamental de la existencia humana es el hombre en cuanto hombre... en él ocurre entre ser y ser algo que no encuentra semejanza en ningún otro rincón de la naturaleza... Esta esfera la denomino la esfera del «entre...» únicamente en la relación viva, podemos reconocer inmediatamente la esencia peculiar del hombre. Buber, M., ¿Qué es el hombre?, México, Fondo de Cultura Económica, 1995, pp. 145 y 146.
5. Cuyo incumplimiento, además, no representa ninguna consecuencia jurídica.