El silencio de las feministas1

Publicado el 2 de febrero de 2018


Luis de la Barreda Solórzano

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas y
y coordinador del Programa Universitario de Derechos Humanos, UNAM,
lbarreda@unam.mx

Las fotografías de los diarios muestran a Andrés Manuel López Obrador izando la mano de Cuauhtémoc Blanco, a quien ha manifestado su apoyo para contender como candidato a gobernador del estado de Morelos. Ambos lucen como camaradas de lucha exhibiendo orgullosa satisfacción por su alianza.

Dejemos de lado la notable discordancia entre el discurso del líder de Morena —de aquí en adelante todo será pureza en el país— y la turbulenta trayectoria pública del alcalde de Cuernavaca, pues el primero ha dado abundantes muestras de que todo aquel que se incorpora a su movimiento se vuelve parte del pueblo bueno —¡hasta Manuel Bartlett!—, aunque un instante antes haya formado parte de la mafia en el poder.

Asimismo, no pensemos en que Blanco ha sido señalado como autor de varios delitos, los cuales van desde actos de corrupción hasta la autoría intelectual del homicidio de un empresario. López Obrador ha dicho que al llegar a la Presidencia perdonará todos los delitos e incluso promoverá la amnistía para los culpables de los crímenes más graves. Por lo visto, desde ahora está ejerciendo su indulgencia.

De lo que ahora quiero ocuparme es del silencio de las feministas, que me resulta triste y asombroso a la vez, más notable en estos tiempos en que en muchos países del mundo las mujeres han levantado vigorosamente la voz para denunciar tanto los abusos sexistas como a los abusivos. Hubiera esperado que las feministas mexicanas, sobre todo las partidarias de López Obrador, se manifestaran ofendidas e indignadas por la candidatura del exfutbolista.

Blanco ha sido perpetrador de diversas agresiones alevosas. A David Faitelson, cronista deportivo de TV Azteca, en ese entonces, le infligió un indecoroso puñetazo por la espalda, seguramente molesto por algunos comentarios que no le agradaron. Al joven futbolista de las Chivas Rayadas Felipe Robles, que se acercó a saludarlo al término del clásico América-Guadalajara, le propinó un fuerte golpe en represalia por la derrota sufrida en ese juego por las Águilas. En la caída de los azulcremas ante el Sao Caetano, Blanco desahogó su frustración agrediendo a un rival del equipo brasileño, lo que ocasionó una batalla campal entre los jugadores.

Blanco ha sido perpetrador de diversas agresiones alevosas. A David Faitelson, cronista deportivo de TV Azteca, en ese entonces, le infligió un indecoroso puñetazo por la espalda, seguramente molesto por algunos comentarios que no le agradaron. Al joven futbolista de las Chivas Rayadas Felipe Robles, que se acercó a saludarlo al término del clásico América-Guadalajara, le propinó un fuerte golpe en represalia por la derrota sufrida en ese juego por las Águilas. En la caída de los azulcremas ante el Sao Caetano, Blanco desahogó su frustración agrediendo a un rival del equipo brasileño, lo que ocasionó una batalla campal entre los jugadores.

Blanco ha sido perpetrador de diversas agresiones alevosas. A David Faitelson, cronista deportivo de TV Azteca, en ese entonces, le infligió un indecoroso puñetazo por la espalda, seguramente molesto por algunos comentarios que no le agradaron. Al joven futbolista de las Chivas Rayadas Felipe Robles, que se acercó a saludarlo al término del clásico América-Guadalajara, le propinó un fuerte golpe en represalia por la derrota sufrida en ese juego por las Águilas. En la caída de los azulcremas ante el Sao Caetano, Blanco desahogó su frustración agrediendo a un rival del equipo brasileño, lo que ocasionó una batalla campal entre los jugadores.

La primera esposa de Cuauhtémoc Blanco, Marisela Santoyo, acusó a su entonces cónyuge de haberle propinado una paliza en el hogar que compartían como castigo a que ella, al regresar a su casa antes de lo previsto, lo sorprendió in rebus veneris en medio de una fiesta con numerosos invitados. Si bien ha sido la más grave, no es esa la única agresión machista que se conoce perpetrada por el exdelantero americanista. Como recordarán los aficionados, Virginia Tovar fue la primera mujer en arbitrar un partido de futbol profesional de Primera División. Se enfrentaron en aquella ocasión el América y el Irapuato. Blanco la insultó prolijamente durante el juego. En algún momento le dijo: “Mejor ponte a lavar platos”.

Por diversas acusaciones de actos de acoso, agresión u hostigamiento contra mujeres, una buena cantidad de hombres ha visto arruinada su carrera profesional (no sólo en Hollywood). Aquí, un aspirante a la Presidencia de la República con altas posibilidades de alcanzarla respalda para la gubernatura de una entidad federativa a un personaje que —independientemente de su deplorable desempeño como presidente municipal— ha dado muestras ominosas de su agresiva misoginia sin que las feministas expresen la más tibia de las protestas.

He leído y escuchado que, sin importar lo que diga y sin importar lo que haga, sea lo que fuere, López Obrador no verá reducida su masa de simpatizantes. Es un tema oscuro, ideal para un apasionante análisis sicológico. ¿Haga lo que haga y diga lo que diga? Me resulta muy difícil creerlo, o, más bien, me resulta increíble. Y, sin embargo…


NOTAS:
1 Se reproduce con autorización de el autor, publicado en Excélsior, el 1 de febrero de 2018.


Formación electrónica: Yuri López Bustillos, BJV
Incorporación a la plataforma OJS, Revistas del IIJ: Ilayali G. Labrada Gutiérrez

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