|A 100 años de La suave patria, de Ramón López Velarde (1888-1921)

Publicado el 17 de noviembre de 2021

Alfonso Guillén Vicente
Profesor-investigador en la Universidad Autónoma de Baja California Sur
emailaguillenvic@gmail.com

“El niño Dios te escrituró un establo,
y los veneros de petróleo el diablo”
(La suave patria)

A mediados de 1921 fallece, en la Ciudad de México, el poeta Ramón López Velarde, originario de Jerez, Zacatecas. Considerado entre los modernistas, fue estudiante del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí, militante maderista y muy cercano a Pedro Antonio de los Santos y a Manuel Aguirre Berlanga, quien, posteriormente, acompañaría a don Venustiano Carranza como su secretario de Gobernación.1

El gran poeta jerezano, que sólo cantó “de la exquisita partitura del íntimo decoro”, construyó la famosa suave patria “para cortar a la epopeya un gajo”.2 Un hombre versado en la intimidad, que fue capaz de escribir en la pieza No me condenes: “Yo tuve en tierra adentro (San Luis Potosí) una novia muy pobre, ojos inusitados de sulfato de cobre…”, al final se atrevió a declararle su amor a México “con épica sordina”: “La Patria es impecable y diamantina”.

Le reconoce que “tu mutilado territorio se viste de percal y de abalorio”, pero a cambio le recuerda: “tu casa todavía es tan grande, que el tren va por la vía como aguinaldo de juguetería”.

Aún ahora, en provincia, podemos reconocer que “por las madrugadas del terruño, en calles como espejo, se vacía el santo olor de la panadería”.

Ramón López Velarde le canta a una patria generosa porque “al triste y al feliz dices que sí, que en tu lengua de amor prueben de ti la picadura del ajonjolí”.

Y luego no olvida al más allá cuando le habla al “Trueno del temporal: oigo en tus quejas crujir los esqueletos en parejas, oigo lo que se fue, lo que aún no toco…”.

La suave patria que López Velarde ama dice que no es un mito. Y pese a todo, considera que “inaccesible al deshonor, floreces”.

Como si anunciara el porvenir, el poeta zacatecano reconoce que en su país “quieren morir tu ánima y tu estilo”, para decir, al final de su extraordinario poema:

“Patria, te doy de tu dicha la clave,
sé siempre igual, fiel a tu espejo diario;
cincuenta veces es igual el ave
taladrada en el hilo del rosario
y es más feliz que tú, Patria suave”.

NOTAS:

1 Guillén Vicente, Alfonso, “A un siglo del asesinato del presidente Carranza: su secretario de Gobernación solicita el amparo de la justicia de la unión para combatir la persecución política”, Hechos y Derechos,México, núm. 58, julio-agosto de 2020.

2 López Velarde, Ramón, “La suave patria”, disponible en: https://www.tierraadentro.cultura.gob.mx/la-suave-patria/.



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