Atropello en la Universidad Autónoma Metropolitana1

Publicado el 22 de noviembre de 2021


Luis de la Barreda Solórzano

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM,
email lbarreda@unam.mx

Es inadmisible, ética y jurídicamente, que la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) haya desconocido el acuerdo de 2018 en virtud del cual varios profesores aceptaron jubilarse para dar lugar a la renovación de la planta de académicos.

Los docentes e investigadores de carrera de las universidades públicas rehúyen la jubilación porque los condena a una situación de precariedad económica después de haber dedicado muchos años a la universidad. Son numerosos los académicos que, estrictamente por motivos de sobrevivencia, continúan trabajando, a pesar de que su cuerpo cada vez padece más quebrantos y su mente va perdiendo la capacidad de antaño. Esa permanencia no es justa ni conveniente ni para ellos ni para sus alumnos.

Tales académicos, que se entregaron a su vocación durante varias décadas, debieran disfrutar de un retiro decoroso, digno. Dedicaron buena parte de su vida a una tarea de enorme relevancia social. Es de justicia que, al llegar al otoño de su existencia, no se les trate como materia desechable. Para que aceptaran su jubilación, las autoridades de la UAM acordaron con un grupo de 50 profesores que se les daría una pensión vitalicia que les garantizara un retiro sin zozobra económica, una pensión con la que pudieran atender su alimentación, su salud, la renta o el mantenimiento de su hogar, sus necesidades culturales y de esparcimiento.

Ninguno de los 50 profesores que aceptaron el acuerdo imaginó que las autoridades universitarias dejarían de cumplir el compromiso contraído. De ninguna autoridad sería esperable tal actitud, pero menos aún de quienes están al frente de una universidad pública, que debe ser, en todos los órdenes, ejemplo virtuoso para todas las instituciones del país. Pero ocurrió lo impensable. En una reunión celebrada el pasado 5 de abril se les anunció que el acuerdo quedaba sin efecto y tendrían que aceptar otro en el que ya no se les garantizaba una pensión vitalicia, sino un pago único equivalente casi a la cantidad que recibirían de jubilación en los siguientes cinco años.

Desde luego, los profesores se sintieron humillados y traicionados: habían aceptado jubilarse a condición de que se les concediese la pensión vitalicia que les permitiría vivir decorosamente, no sólo sobrevivir consiguiendo alguna chambita después de un lustro. De los 50 académicos que se jubilaron conforme al acuerdo de 2018, cuatro han muerto. De los 46 restantes la gran mayoría se vio orillada a aceptar el nuevo acuerdo debido a urgencias económicas, o porque estaban enfermos o cansados.

Sólo 16 decidieron no rendirse. Se les conminó a firmar el nuevo acuerdo a más tardar el 31 de mayo so pena de no recibir el dinero que se les ofrecía. En lugar de acceder a esa intimación presentaron una demanda laboral colectiva contra la UAM. Esto ha mermado su calidad de vida, pues además de no recibir el apoyo económico prometido han tenido que asumir los gastos que implica el litigio.

Las autoridades universitarias aducen que no se pudo crear el fideicomiso que permitiría que se cumpliera con el acuerdo original y que el acuerdo posterior respondía a la Ley Federal de Austeridad Republicana, publicada el 19 de noviembre de 2019, que prohíbe la contratación con recursos públicos de cualquier tipo de pensiones y regímenes especiales de retiro. Sin embargo, la ley no puede aplicarse retroactivamente y los derechos de los trabajadores son irrenunciables.

Las autoridades universitarias deberían hacer todo lo posible por atender la justa exigencia, la cual amerita un vigoroso respaldo del SITUAM, los profesores en activo y los estudiantes de la UAM: la solidaridad entre universitarios. Si prevalece la legalidad, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje que conoce del asunto ha de dictar una resolución que reconozca el derecho de esos académicos.


NOTAS:
1 Se reproduce con autorización del autor, publicado en Excelsior, el 18 de noviembre de 2021: Atropello en la UAM 2021/11/18 | Excélsior (excelsior.com.mx)

Formación electrónica: Yuri López Bustillos, BJV
Incorporación a la plataforma OJS, Revistas del IIJ: Ignacio Trujillo Guerrero

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