La participación ciudadana como medio para el desarrollo

Publicado el 17 de junio de 2013

Gabriel Marcos Moreno Gavaldón
Licenciado en Derecho por la Universidad Iberoamericana
gabomoreno2006@yahoo.com.mx

Una gran parte de la historia de México ha sido de autoritarismo, lo que ha generado una sociedad civil inactiva y tímida ante las acciones de gobierno y también ha dado origen a una relación corporativa y clientelar del Estado con la ciudadanía, lo que se pone de manifiesto la incipiente democracia que estamos viviendo en nuestro país.

México tiene un déficit de cultura política-democrática, base de una sociedad civil organizada; de alternativas y mecanismos de participación en el espacio público; de autoridades que rindan cuentas ante la ciudadanía y de promoción del desarrollo de las competencias cívicas, por lo que es importante que los ciudadanos se involucren en las decisiones del gobierno para lograr una sociedad civil con presencia pública y más activa.

Un Estado democrático fuerte es la mejor garantía para el desarrollo de la sociedad civil y, ésta última, parece ser una condición indispensable para que las instituciones del Estado no terminen separadas de su entorno. Por ello el Estado democrático debe reconocer las garantías de libertad de expresión, prensa y libre asociación, mismas que alientan la organización social y, consolidan la fortaleza de una sociedad civil activa que inyecta vitalidad a la organización gubernamental. Por lo anterior es necesario impulsar políticas públicas que permitan el desarrollo de las competencias cívicas indispensables para participar en democracia; tanto en el ámbito educativo formal, como en el espacio comunitario.

Los mecanismos de participación ciudadana deben reconocer a los organismos de la sociedad civil y a los ciudadanos como sujetos de consulta en el diagnóstico de problemas públicos; así como, en el diseño, implementación y evaluación de las políticas necesarias para el desarrollo. Igualmente se debe considerar el derecho ciudadano a ser informados y en consecuencia, la obligación de las autoridades a informar sobre el ejercicio público.

En función de lo anterior y a efecto de proponer un panorama que beneficie a nuestro país, se sugiere crear parlamentos ciudadanos que garanticen la información y participación de la sociedad civil, donde los legisladores informen periódicamente acerca de los puntos fundamentales de la agenda del congreso. También establecer en la ley los mecanismos para que las organizaciones de la sociedad civil y los ciudadanos participen en los procesos de identificación de problemas públicos y el diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas, como los presupuestos participativos.

Convencidos de que es el tiempo de los ciudadanos y que la democracia no puede ser construida sin su participación, es indispensable su intervención en el desarrollo de un país que tiene ganas de despertar y cambiar, tal como queda de manifiesto en los recientes movimientos de la sociedad, que se organiza y reclama espacios de participación en la vida pública de nuestro México.

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