La Revolución Mexicana a través del arte

Publicado el 15 de noviembre de 2013

Adriana Berrueco García
Investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM
adriana_berrueco@yahoo.com.mx

A la memoria de Gustavo García

La Revolución Mexicana de 1910 ha sido uno de los sucesos históricos más reinterpretados por artistas de distintas especialidades. La pintura es ejemplo privilegiado de esta afirmación. He de recalcar que uno de los creadores que más influyó en la escuela mexicana de pintura y su movimiento muralístico fue José Guadalupe Posada, autor de innumerables dibujos de calaveras que representaban, entre otros, a los líderes o caudillos revolucionarios como Emiliano Zapata y Francisco I. Madero, aunque en actitudes no siempre edificantes.

En cambio el pintor guanajuatense Diego Rivera mostró una especial predilección por incorporar en sus murales y pinturas de caballete la figura del caudillo Emiliano Zapata, por ello podemos observar la efigie y figura de este revolucionario en las obras monumentales creadas por ese controvertido artista en el  Palacio Nacional, en el Museo Mural Diego Rivera donde se exhibe el “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central” (ubicado a un costado de la Alameda central de la Ciudad de México), en este mural también aparecen el presidente Madero, Ricardo Flores Magón, Librado Rivera, Francisco J. Mújica y Victoriano Huerta. El rostro de Zapata fue resaltado por Diego en la fachada del Teatro de los Insurgentes (ubicado en el Distrito Federal) donde se narra la historia de México tomando como hilo conductor el teatro de nuestro país, desde la etapa prehispánica hasta la era contemporánea, mural llamado “Historia del teatro en México”. La fascinación que dominaba a Diego Rivera por la causa zapatista provenía desde los inicios de la Revolución Constitucionalista, en esa época el pintor se hallaba en Europa y tuvo como una fuente privilegiada de información a don Martín Luis Guzmán, quien al refugiarse en el viejo continente sostuvo fructíferas conversaciones con el artista respecto a la convulsión social y política que se vivía en México en 1915. Producto de esa relación fue el cuadro denominado inicialmente  “El guerrillero” y que finalmente se le conoce como “Paisaje zapatista”, obra representativa de la etapa cubista de Rivera la cual engalana actualmente la colección del Museo Nacional de Arte (MUNAL) de México (ubicado en Tacuba 8, Centro Histórico).

En la rama literaria la Revolución Mexicana ha tenido gran impacto, siendo obras clásicas las novelas “Los de abajo” de Mariano Azuela y “El águila y la serpiente” de Martín Luis Guzmán. En décadas más recientes Ignacio Solares publicó la novela “La noche de Ángeles” y Carlos Fuentes mostró la corrupción de la clase política surgida del movimiento revolucionario en “La muerte de Artemio Cruz”. En mayo de 2013 Paco Ignacio Taibo II publicó la novela ilustrada “Pancho Villa toma Zacatecas”, contando con la colaboración de Eko (Héctor de la Garza).

En la cinematografía mexicana la Revolución de 1910 dio sustento al género documental con las filmaciones de los hermanos Alva conocidas como Revolución orozquista (1912) y un registro de La decena trágica (1913). Durante la revolución constitucionalista la mayoría de los caudillos que la encabezaron llevaban entre sus tropas a connotados camarógrafos para que retrataran el desarrollo de las batallas, por ello Jesús H. Abitia filmó las campañas de Álvaro Obregón y Venustiano Carranza, en tanto Francisco Villa contó con por lo menos diez camarógrafos norteamericanos de la Mutual Film Corp., que filmaron la toma de Ojinaga y Torreón, y además hicieron una película breve cuyo argumento se basaba en la vida de Villa. En la década de los treinta del siglo XX el cineasta mexicano Fernando de Fuentes dirigió tres películas de ficción sobre la Revolución Mexicana, me refiero a “El prisionero trece”, “El compadre Mendoza” y “Vámonos con Pancho Villa”.  En 1946 Emilio “El indio” Fernández dirigió “Enamorada” donde se muestra una historia de amor desarrollada en plena Revolución, el papel protagónico lo tuvo María Félix. Ismael Rodríguez se propuso exhibir las rivalidades de tipo personal que se suscitaban en las tropas revolucionarias más allá de la lucha por el poder político, con este objetivo dirigió en 1958 “La cucaracha” teniendo un elenco de lujo formado por Dolores del Río, María Félix, Pedro Armendáriz y Emilio Fernández.

Con el transcurso de los años han caído en el olvido personajes trascendentes del movimiento armado iniciado en 1910, afortunadamente la cinematografía mexicana continúa procurando contribuir al conocimiento de nuestra historia relegada, por esta causa el gobierno de Sinaloa y la Universidad Autónoma de dicho estado financió la filmación de la película “Ciudadano Buelna” bajo la dirección de Felipe Cazals. Aborda la participación del general sinaloense Rafael Buelna Tenorio en la gesta revolucionaria. Esta obra se estrenó durante el 2013 en diversas partes de nuestro país, y merece ser vista y analizada por las nuevas generaciones de mexicanos que disfrutan y/o padecen las instituciones jurídicas y políticas emanadas de la Revolución Mexicana.

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