“Sábado de gloria”*

Publicado el 17 de febrero de 2014

John Ackerman
Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM
@JohnMAckerman
ackerman@unam.mx
www.johnackerman.blogspot.com

A Juan Francisco Kuykendall, mártir y héroe de la patria, justicia ya. 

Las largas vacaciones legislativas, lamentablemente, han culminado, y los diputados y senadores federales han vuelto a poner manos a la obra para continuar con la destrucción de las instituciones públicas y el saqueo de lo que queda de la economía popular. Hubiera sido mejor que se quedaran perezosos en la playa deshojando sus margaritas. Así harían menos daño a la nación. 

2013 fue un año de derrotas históricas para las causas populares. Con la “reforma energética” se allana el camino para el saqueo de la riqueza nacional por las empresas petroleras trasnacionales. Con la “reforma fiscal”, los pequeños y medianos empresarios, así como todos los trabajadores del país, tendremos que pagar más para llenar el hueco generado por la privatización de la industria petrolera y la evasión fiscal de los grandes grupos empresariales. Con la “reforma de telecomunicaciones”, las mismas empresas de siempre lucrarán con el jugoso negocio de un nuevo canal de televisión que no hará más que reproducir el viejo esquema de desinformación de Televisa y TV Azteca. 

Con la “reforma financiera”, el gobierno se convierte en guardaespaldas de los bancos y defensor de la especulación financiera. Y con la “reforma política” se crea un nuevo monstruo burocrático que será aún menos eficaz que el IFE en controlar los gastos y la legalidad electorales. También se eternizarán en el poder los mismos políticos de siempre por medio de la reelección inmediata de diputados y senadores plurinominales que no rinden cuentas a absolutamente nadie. 

Con razón la caída del Índice de Confianza del Consumidor en enero de 2014 fue la más grande que ha sufrido el país desde hace 11 años. La reducción de 6.2% en un mes es el equivalente a 15.5% a una tasa anual. Estos datos simplemente vienen a reflejar lo que todos ya sabemos respecto de la profunda desconfianza de la sociedad no solamente en la economía nacional, sino también en el sistema político entero. 

Mientras, Enrique Peña Nieto cada día se parece más a Vicente Fox quien siempre insistía que todo iba “viento en popa” aun cuando el país se caía en pedazos. A la consolidación de la rapiña y la corrupción, Peña Nieto la llama una “profunda actualización del orden constitucional”. Y para el nuevo presidente priísta el sistemático ataque a los derechos humanos y sociales es un signo de que "el País ha renovado su proyecto de Nación". 

Felipe Calderón también tenía una notable obsesión con celebrar la destrucción del país como una supuesta señal del éxito de su gobierno. Cada masacre fue un indicador de los supuestos avances de su “guerra” contra las drogas y más sangre significaba que se acercaba cada vez más a la victoria final. De la misma manera, Peña Nieto aplauda el desmembramiento del país y su entrega a intereses oligárquicos y financieros internacionales. 

La buena noticia es que la cámara de eco que la clase política ha establecido a su alrededor por medio de su control sobre los medios de comunicación la ha hecho creer que realmente tiene el sartén por el mango. De lo que no se da cuenta es que cada día menos personas confían en las mentiras propagadas por la televisión, la radio comercial y gran parte de los medios impresos. El acceso a fuentes alternativas de información por medio de las redes sociales ha roto definitivamente y para siempre con el lazo de dependencia entre la conciencia humana y la prensa mercenaria. 

Hoy la mejor forma para informarse de lo que realmente sucede en el país y el mundo es apagando el televisor y encendiendo una computadora. Y una vez que se toma este primer pequeño pero gran paso, la acción, la crítica y la protesta ciudadana empiezan a fluir naturalmente. Por ejemplo, los contundentes discursos de los representantes populares del nuevo “Congreso Popular”, instalado el pasado 5 de febrero, fueron un reflejo de la enorme conciencia y compromiso del pueblo mexicano. Un gran número de participantes incluso viajaron miles de kilómetros para participar en el acto, desde Chiapas, Tijuana, Yucatán, Tamaulipas, Michoacán y Oaxaca, entre otros estados. Solamente 40% de los 2,652 congresistas inscritos provenían del Distrito Federal. Allí todos juntos con gran valentía revocaron la contra-reforma energética en ejercicio de la soberanía popular plasmada en el artículo 39 constitucional. 

Recordemos que las partes más lesivas de la contrareforma energética no fueron incluidas en el mismo texto constitucional sino escondidas en una serie de artículos “transitorios” cuyo incumplimiento no tiene sanción alguna. Por ejemplo, la reforma al artículo sexto constitucional en materia de transparencia publicado el 20 de julio de 2007 fijó un plazo de un año para realizar las modificaciones correspondientes a la legislación secundaria. Pero no fue sino hasta el año pasado, 5 años después de la fecha límite, que finalmente se realizaron las reformas. No ha habido ni habrá castigo alguno por este incumplimiento porque simplemente no existe sanción alguna en la ley. Y hace unos días se promulgó una nueva reforma constitucional en materia de transparencia que revierte varias de las determinaciones aprobadas en 2007.

Así que más allá de las importantes acciones de la consulta popular, los amparos en contra de la reforma y el juicio a Peña Nieto por traidor a la patria, lo más importante hoy sería detener directamente la aprobación de cualquier reforma a las leyes secundarias en materia energética. 

Los traidores están preparados para otro albazo legislativo. Con toda alevosía, fijaron el 19 de abril de 2014, Sábado de Gloria, como la fecha límite para la aprobación de las reformas a las leyes secundarias en materia energética. Así como ocurrió el pasado 12 de diciembre, una vez más intentarán utilizar las tradiciones populares del pueblo mexicano para tapar sus fechorías. 

No esperemos hasta aquella fecha para lamentar la supuesta apatía del pueblo mexicano. Mejor actuemos desde ahora para hacer todo lo que esté a nuestro alcance para frenar la culminación del atraco. El próximo 18 de marzo se conmemorará el 76 aniversario de la expropiación petrolera implementada por el General Lázaro Cárdenas del Río. Convirtamos aquel fecha en una fiesta cívica nacional de protesta y dignidad que envíe una señal clara a la clase política que ya no toleraremos más abuso, robo y represión.

NOTAS:
* Se reproduce con autorización del autor, publicado en Proceso, el 11 de febrero de 2014

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