Crítica sobre equidad de género

Publicado el 5 de febrero de 2019

Sonia Verónica Martínez Graciano
Alumna del Centro de Posgrado de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí
emaillunabellota_888@hotmail.com

En México existe una enorme desigualdad de género: 6 de cada 10 mujeres, aproximadamente, son víctimas y expuestas a ser limitadas por el simple hecho de ser mujeres.

Seguramente no existe una medida especial en donde se pueda apreciar la discriminación hacia la mujer, y en algunos casos a los hombres, sin embargo, culturalmente, como sociedad nos hemos dado a la tarea de construir esa discriminación formando patrones a las organizaciones políticas y económicas, incluso familiares.

También, a lo largo de nuestra existencia, hemos buscado la manera de mejorar como sociedad, cambiar para tener una mayor igualdad tanto en hombres como mujeres, dejando atrás tantas injusticias e ineficiencias, sin darnos cuenta que somos como robots siguiendo patrones de vida que generamos.

Existen varios ejemplos que podemos mencionar, uno muy importante es la baja participación laboral de las mujeres en la sociedad, una costumbre ideológica cultural.

Mantenemos y reproducimos estereotipos, prejuicios, roles, costumbres y toda una serie de cosas que, vuelvo a lo mismo, sin dar cuenta fomentamos y no paramos la desigualdad. Muchas de las veces, o quizá la mayoría, carecemos de información, por lo que seguimos con esa fatal idiosincrasia sobre las diferencias biológicas.

Como seres humanos, y como sociedad, es un tanto difícil poder comprender la perspectiva de género, y más si no estás rodeado de información de ayuda o rodeado de instituciones que puedan aportar para el cambio.

Vamos a analizar un poco los antecedentes sobre el porqué la equidad de género es un tema principal mundialmente hablando.

Se dice que el hombre y la mujer, jurídicamente hablando, no deberían implicar desigualdad legal, lo dice el artículo 4o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. También se dice que es posible concebir a mujeres y hombres legalmente iguales en su diferencia mutua, sin embargo, ese no ha sido el caso en los últimos años —y desde nuestros ancestros—. Históricamente, las diferencias entre los sexos y la desigualad legal se podría decir que tienen una unión para bien y para mal.

Para bien porque, afortunadamente, las políticas de igualdad de género comenzaron a crearse desde la década de los 60’s en los países extranjeros, y a partir de los 70’s aquí en Latinoamérica, y gracias a eso se pudo avanzar recibiendo apoyo por parte de instituciones importantes, como lo son los movimientos feministas, la ONU, los tratados internacionales, etcétera.

Hablemos de la mujer en la política; es notable la desventaja ante los hombres con respecto al poder, esto es a lo que se refiere la presente crítica, que a pesar de que se avanzó ya con las leyes a favor de las mujeres en México y en el mundo, el avance logrado no es del todo suficiente, porque las barreras socioculturales tienen mayor rigidez que nuestras propias Leyes.

Es de gran importancia mencionar y hacer énfasis que los roles respecto al género en México son los principales creadores de las relaciones sociales, forman, a su vez, los matrimonios y, lo más importante, crean y adecuan el comportamiento social deseable de cada uno de éstos.

Volviendo analizar a la mujer, podemos darnos cuenta de que en su papel de madre en el hogar y encargada del cuidado de los hijos socialmente, su necesidad de libertad no existe, ya que no basta con que la sociedad diga que ser ama es sinónimo de ser mujer, sino también en nuestra legislación, en cuanto a las sentencias de guarda y custodia.

Por otro lado, los hombres tienen por mayoría cargos importantes en la política y puestos mejor pagados, de mayor jerarquía en las empresas particulares, por lo cual la diferencia de vida es muy notable en cuanto a las mujeres. Otro ejemplo es que a los hombres se les percibe como proveedores, jefes del hogar y quienes son los responsables de tomar las decisiones.

También desde la antigüedad se dice que la mujer asumía las responsabilidades en el hogar, y además de eso tenía toda la responsabilidad de la crianza de los hijos, en las labores domésticas y haciendo las actividades de menos valor en la sociedad.

Cabe mencionar que la equidad de género en México ha tenido logros a lo largo de la historia, por mencionar algunos, sería la transición demográfica, pero sobre todo la participación de la mujer en el mercado laboral, aunque estos cambios numerosos han sido algo contrarrestados con lo que la juventud está aportando en estos tiempos a la sociedad, ya que muchas mujeres, aun niñas, han quedado embarazadas desde muy temprana edad, las madres también, por la desigualdad de género, quedan como responsables del cuidado de los menores.

Que, como ya se hizo mención anteriormente, cuando se habla de guarda y custodia en México, a excepción de casos extraordinarios, la guarda y custodia legalmente es para la madre. Con base en esto podemos manifestar que socialmente tanto mujeres como hombres difieren en la educación que reciben, es decir, como la carga cultural homogénica que recibe el padre o madre sí influye en cuanto a los roles con los que se educan a los hijos.

Sin duda alguna, nos queda claro que la legislación existe, sin embargo, no podemos decir lo mismo de la práctica. Indudablemente se sigue violando la vulnerabilidad de la equidad de género, los jueces, a pesar de que la Suprema Corte de Justicia, que es nuestra máxima autoridad, nos dice que se debe analizar la guarda y custodia no dejando atrás la equidad de género y apegarse a la ley, prefieren dar las resoluciones a favor de la madre.

Como sociedad, y haciendo mención un poco al pluralismo jurídico y no jurídico, podemos recomendar que en materia laboral, y en cuanto a la igualdad de género, en las empresas se tomen en cuenta los valores y la ética sin perjudicar a ninguno, ya que tanto hombres como mujeres somos iguales.

También ayudaría el no discriminar o poner limitantes a las mujeres por el simple hecho de ser mujeres, o también cuando son madres.

Otro punto que se considera importante es que tampoco juzguen con base a la experiencia y conocimiento, ya que todos y todas deben de tener las mismas oportunidades.

La equidad de género, sin lugar a dudas, es el principio de una consciencia diferente; una verdadera consciencia humana. Una verdadera igualdad para hombres y mujeres en general.

Hasta hace más o menos 50 años, como ya lo mencionamos, la mujer carecía de derechos y el hombre era siempre reconocido como proveedor, sin embargo, y con ayuda de toda la sociedad y las legislaciones, que sin duda aportan carga cultural, también en la sociedad hoy dejamos atrás los racismos y nos adaptamos a conceptos más profundos de libertad y, por supuesto, verdadera democracia.


Formación electrónica: Yuri López Bustillos, BJV
Incorporación a la plataforma OJS, Revistas del IIJ: Ilayali G. Labrada Gutiérrez

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