La sociedad del cambio y su adaptación a la evolución política:
el reconocimiento de hacer política en todos lados

Publicado el 5 de febrero de 2019

Juan Eduardo Gutiérrez Torres
Alumno del Centro de Posgrado de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí
emaillimitejonns@hotmail.com

“Se puede engañar a parte del pueblo
parte del tiempo, pero no se puede engañar
a todo el pueblo todo el tiempo”.

Abraham Lincoln


Vivimos inmersos en un mundo físico y cosmológico que va cambiando día con día, alteraciones visibles y otras imperceptibles que de momento a momento sorprenden el registro histórico del pensador y sus idealismos, más si hablamos hoy, como el tiempo lo amerita, de la política. Pido antes el desprendimiento de la clásica conceptualización que en la voz popular predomina, puesto que de seguir así perderían algo de significado las letras que hoy verso en el presente otorgamiento. Sustento mi petición desde lo siguiente: el ser humano, como en innumerables ocasiones y acepciones del pensamiento, reconoce que es un ser político. Estaría de más ahondar en una definición, por lo que simplemente señalo la etimología de la misma, del griego politikos, cuya traducción más cercana sería “de o relacionado con los ciudadanos”. Hacemos política en todo momento de nuestro desarrollo de vida y diario, desde que despertamos hasta el momento que regresamos a conciliar el sueño, en el espacio familiar, inter e intra-personal, laboral y el diverso social que se pudiera ocurrir en este momento, de un individuo en la búsqueda de acercarse a la coincidencia ideática de otro para lograr un fin en común o a la exposición inversa de ser reconocida su pretensión ante otros, familia, amigos, compañeros de trabajo, sociedad en general, desde que uno decide explotar un deseo producto del raciocinio materializado que estratifica como superior al hombre del restante reino animal, ahí es identificable su ser político nato, pudiendo afirmar, con toda seguridad, que por más que alguno lo intentara, no podría existir como un ser aislado, ya que la mismas intención confirma la pertinencia al espacio donde coexiste.

Expuesto lo anterior, doy paso al sentido de mis letras. El individuo a través del tiempo utilizó su esfera social como medio de crecimiento o decrecimiento. La cooparticipación que origina desde la selección natural y la supervivencia del más apto hizo que distinguiéramos funciones y jerarquías brutas basadas en las aptitudes de cada uno, pero que estructuralmente eran igual de indispensables para la subsistencia. Teniendo también por objetivo la defensa en colectividad, todo marchaba de forma adecuada hasta el momento que el sedentarismo da paso a la delimitación de las tierras por el deseo natural de poseer algo como propio, y sin la reserva de sonar oscuro, poseer lo que otro tiene; incontables conflictos bélicos llevaban inmersos la conquista territorial, griegos, romanos, etcétera, incrementando su control de suelo dominado imponían en éste sus costumbres, educación, conocimiento, comercio, prácticas y todo el aglomerado que incluye la política social.

Adelantándonos en el tiempo hasta la actualidad, diré que las conductas de convivencia varían en el resultado, pero siempre parten de la fórmula sumatoria de ideologías, pensamientos, necesidades y capacidades, aunadas a un factor trascendente: la concurrencia de las mismas por persona. Si todos los elementos mencionados están reflejados en los que integran la sociedad, esto será entendido, pues, como la idea de la mayoría; si las aspiraciones permean en unos cuantos se estará hablando de la minoría, recalcando que no necesariamente por ello una u otra sea la correcta, pero sí la que a la fórmula clásica prevalece. Filosóficamente toda norma de conducta y comportamiento regulado jurídicamente o no es en su sentido puro la pretensión que dentro de la sociedad considera correcta popularmente, a menos que no exista un libre entendimiento del pensamiento donde sí, los intereses de unos cuantos tupen sobre los demás.

¿Qué se puede decir de la política en el espacio tiempo que constituye el México de hoy? Bastante diría yo, laboratorio experimental de políticas públicas, sociales, económicas, ideológicas, territoriales, ontológicas, donde la libertad de expresión fue presa y se luchó por ella para ser libre, hasta conseguirse o creyéndose obtenida de forma ficticia para volver a pelear por la misma. Un país donde hemos erigido y derrocado monarquías, virreinatos, presidencialismos de izquierda, de derecha, tiranías y anarquías; coleccionados logros y remordimientos de proyectos de sistemas económicos que nos han enriquecido y llevado a la extrema pobreza o la quiebra en un intento de que en el nombre imponía liberarnos, otros que volvían a hacerlo pero de nuevas formas; la lucha por creer y que fuera respetada la creencia, para después reprimir por el exceso que esto había generado y la apertura para que se pudiera creer en lo que se quisiera, ojo, siempre y cuando se creyera en algo, controlar la riqueza natural tan vasta que se tenía, protegerla para no perderla, cederla ante las inclemencias de la voluntad de otros y seguir defendiendo los restos que quedaron; pasamos de ser una sociedad que en un cuadro de características, estereotipos, por cierto mal compuestos, y pensamientos muy cuadrados y estrictos, a ser espejos que si bien ahora permite tu “libre desarrollo personal” te segrega, pues refleja al mismo tiempo la preocupante discriminación étnica, racial y económica, o califica el hecho mismo de querer hacerlo. Una colectividad que muchos años se mantuvo inerte ante lo que aquejaba a su esfera jurídica, social y espacial, no despertó porque nunca estuvo dormida, pero sufrió un hartazgo de lo que hasta el momento tenía que soslayar, ejemplos claros como lo son, en el desarrollo laboral, las huelgas de Río Blanco y Cananea, base histórica del sindicalismo mexicano como logro trascendental que tristemente se ha envilecido para otros intereses. En todo el universo que configuró los eventos del 68, donde los estudiantes, aun y cuando no se compuso únicamente de ellos, urgían de mejoras sus alcances de acceso de educación y la exposición que dio la trágica represión a los mismos por parte del insostenible control social que imponía el gobierno de ese entonces. Mujeres buscando su reconocimiento de paridad a través del tiempo y las mínimas concesiones que se le han otorgado a la lucha misma, en el entendido de abatir ideologías retrógradas, comunes en los distintos sectores poblacionales. Crisis económicas que si nos ponemos a pensar generamos de forma autodidacta o por la simple omisión de voluntad responsable, agotando los recursos materiales y naturales que brinda la atmosfera donde se asienta la distribución mexicana y no pararía de señalar luchas ganadas en guerras perdidas pero toparía mi exposición en la mediocridad de la crítica pesimista. Pasemos, pues, a los tres puntos focales que a mi perspectiva dilucidan la esperanza de mejoramiento a futuro en la patria en que vivimos: lo jurídico, lo gubernamental y la modernidad tecnológica e ideológica.

La primera de ellas, el análisis al que son susceptibles las actuaciones jurídicas, nos dan la pauta para exhibir un panorama rico en el referente epistemológico donde nos damos cuenta que al intentar llevarlas a la práctica en concreto, enfrentaremos problemas de naturaleza diversa, más si nos adentramos en el fenómeno que el presente reconocimiento tiene como objetivo primordial, la lucha contra la opacidad jurídica que se decanta por un sistema desigual de acceso y trato de los justiciables y el acceso a una justicia como valor esencial en una sociedad se ha vuelto una exigencia que no puede ni debe escapar continuada en un constante y progresivo estudio y aplicación. Cambios en los sistemas de impartición de justicia que habían dejado de lado la intención del Estado de proteger el interés de la sociedad, infectado de compadrazgos, amiguismos, del favoritismo a la medida, que poco a poco restó credibilidad a la impartición de justicia por el que se creaba ese contrato social y menoscabado, el acercamiento a la protección y cobijo de normas de control bien definidas, eficaces y trascendentes.

Podría decir que en México tenemos uno de los sistemas jurídicos más completos y específicos de entre otros países, pero un sistema de aplicación, decir de él de forma respetuosa, perfectible, y la sociedad misma, es la que nos ha llevado a ello siendo el error y solución. La normativa en el país se actualiza de forma constante, pero de momento a momento ya se le ha conseguido ver algún vacío o laguna ocupable para no tener que ser acatada u oponerla de forma contraria a la bondad de su umbral. Como parte del mismo tópico, tocando el segundo enunciado, las necesidades electorales o de participación política en el sentido de la construcción de los ciudadanos y sus entendimientos para un desarrollo democrático efectivo y de control social, tratándose de la soberanía, el Estado o el gobierno representando los intereses de todos los individuos que se han sujetado a una misma sumisión estatal que busca garantizar el reconocimiento de los mismos a fin de asegurar y salvaguardar sus derechos han marcado una fundamental correlación entre la sociedad y los cambios que ha tenido a nivel interno, y el reconocimiento, aceptación o desconocimiento de las políticas públicas que han sido creadas para ellos en sus distintas materias en temas electorales renuevan generación tras generación para hacernos ciudadanos protagonistas caminando hacia la democracia utópica y complicar más y más las posibles trasgresiones de este derecho humano. ¿Porque relacionamos en mayor medida a la política a este significado? Sencillamente porque todos los Estados en los que se constituyen las distintas sociedades se desarrollan con una ideología de institucionalidad, a su vez, formada por valores, ética, conductas y los principios de todos los ciudadanos, también basadas en función de una buena relación entre los ejes de sostenimiento del mismo, que son el sector público, el sector privado y la sociedad civil. Dependiendo de esa relación la soberanía tiene un buen desarrollo, con buena comunicación y operación, definir las obligaciones que cada uno tiene dentro de este esquema y cumplirlas o velar por su cumplimiento. En un principio la Federación se encargaba de todos los servicios públicos (electricidad, agua, comunicaciones) y con funciones de gestión; en resumen, la definición amplia de un modelo estatista, pasado el tiempo inicia la promoción de privatización de empresas estatales, y se le da un giro al desarrollo económico, como se venía manejando, pasando por un sistema o proyecto de desarrollo nacionalista, buscando una autonomía del exterior, donde el gobierno era un agente activo promotor del cambio y sustituyendo la importación por la exportación como base económica fundante, fallando a la sociedad por el incremento inflacionario ampliamente conocido; de aquí se abre camino a un libre comercio, pero acompañado de un fuerte proteccionismo. lo que podemos reconocer como el liberalismo y posteriormente neoliberalismo. La nación, y no siendo la excepción, como la mayoría de los países de Latinoamérica, en la actualidad mantiene niveles muy bajos de institucionalidad, la gobernabilidad y la función de control de gobierno están altamente politizadas y los niveles de confianza y credibilidad que genera con los otros factores de desarrollo son igual de débiles, lo que, contrapuesto a un extenso listado de los recursos naturales, buen posicionamiento económico y de relaciones, siguen teniendo lo que podemos llamar “deuda social”, por el nivel de pobreza extrema tan alto interpolado con la forma de ocupar los ingresos que se tienen para resultar en la inequidad social. El Estado protege los interese de quienes vale la pena proteger, las profundas transformaciones de orden económico, político, social y cultural, como lo he relatado, derivan en el México contemporáneo con el reto permanente de la desigualdad de clases y distintos programas, objetivos, regulaciones y sistemas que buscan enfrentarla junto a sus acompañantes, donde destaca la pobreza. En ese sentido, la selectividad de la justicia, y la laxa coercibilidad de la ley, han motivado que en aquellas zonas en donde el Estado no está presente, o bien tiene una presencia meramente simbólica, los ciudadanos desplieguen otros medios para impartir justicia, como la ejercida por propia mano, que evidencian el descontento y desencanto por una institución en la que carecen, entre otras cosas, de voz, por no tener los medios económicos y sociales para acceder a la justicia que imparte un juez. La marginación, queriendo garantizar la aplicación de los derechos humanos que la Constitución y los tratados internacionales establecen, reflejan una visión social y del país ante los retos sociales y de las políticas que emanan de los mismos.

Se requieren mecanismos redistribuidores del ingreso para que haya equidad. Una distribución justa de la riqueza e inclusión social, además, se deben integrar los criterios antes mencionados. Actualmente, lejos de contar con una real política social de Estado, se continuó con la operación y aplicación de programas de apoyo como efecto placebo de la condición humana en pobreza, dejando lo social a lo económico, de ahí que, transcurriendo el tiempo, se ve con claridad la creciente distinción de las clases sociales y la beneficencia social que se ha vuelto el Estado. La cuestión social en la que vivimos expresa lo que somos como país, la idea de quienes nos gobiernan y sus propuestas sociales. Habría muchas cosas más que hablar del tema y diseccionar realmente sus componentes, los cambios que ha tenido la sociedad dentro de sus campos, ciudades, localías y se podría ampliar la radiografía que se ha tenido de esto con las propias experiencias, pero afrontando nuevos problemas, nuevas dificultades para acompañar a aquellos que persisten casi de forma milenaria, sea el caso de las comunidades indígenas que permanecen en el abandono, insubsistencia y en la desesperanza, incluso cuando se ha tratado de avanzar en la dotación de servicios públicos en colonias populares y marginales, ya que los problemas de las zonas urbanas y las rurales son diferentes, y en el segundo la respuesta institucional ha sido muy pobre o escasa, y en el caso mencionado de las comunidades indígenas persisten esos problemas. Aun en estos últimos años, ya siendo ampliamente detectados los sitios con mayor incidencia de pobreza, irónicamente aumenta con el tiempo, en lugar de verse reducido, significando que aun si el Estado ha intentado salvar de estas situaciones a los focos de quiebre, ha fallado. Asimismo, ha existido una evolución en el tratamiento de las políticas sociales con distintas fórmulas que buscan emanciparse de la idea asistencialista para privilegiar el tratamiento individual, también alejando del tratamiento del núcleo social antiguo que era la familia, para cada uno de los sujetos, o en su defecto los menores; de ser participantes como un simple número de folio o estadística, a personalizarse fuera del tratamiento colectivo o corresponsable sin cambiar la visión de la política económica hasta un sentido mediocre por el crecimiento que hemos visto en los últimos años para no olvidar así que no se puede pensar lo social si no va de la mano con lo económic. La situación social del país es expresión de la política económica que se ha desarrollado (desempleo, malos sueldos, riquezas concentradas). Aquí otro factor notable es la necesidad de un marco jurídico de lo social que permita plantear fundamentación y misión de lo que se hace o pretende hacer y que como ultima parte incluiría a la globalización como realidad social. Los avances y entendimientos, así como el fácil acceso a las interrelaciones de los individuos dentro de la misma, obliga a pensar en la apertura de la transición política en el país, tratándose de cambios de gobierno o la continuidad de los sistemas a la fecha vigentes, con la observancia obligada que garantice la vida institucional mexicana y así ocuparse de aportar distintas apéndices del derecho para el apoyo de la sociedad y el conocimiento de la existencia de éstos ante la referida. La nueva tolerancia y aceptación de las ideologías políticas es el mayor avance en el tema referido y por la disputa de espacios públicos —inciso del tema que quedará pendiente de ahondar para otra siguiente intervención por las condiciones que podríamos sacar de sus aspectos previstos y no previstos—.

Concluyendo con el escrito, y agradecido del tiempo ocupado en darle lectura a estas letras, sólo señalo la importancia de guardar y divulgar la necesidad de saber todos los altos distintivos que se identifican como política sin desproveer todos los casos o supuestos señalados.


Formación electrónica: Yuri López Bustillos, BJV
Incorporación a la plataforma OJS, Revistas del IIJ: Ilayali G. Labrada Gutiérrez

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