El Triage de cadáveres: un punto pendiente en el Protocolo para Tratamiento e
Identificación Forense elaborado por PGR

Publicado el 13 de febrero de 2019

César Hernández Mier
Profesor-investigador de la Facultad de Derecho “Abogado Ponciano Arriaga Leija”
de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí,
emailcesar.hernandez@uaslp.mx

La sociedad mexicana de manera continua se encuentra expuesta a una gran cantidad de fenómenos que ponen en riesgo de muerte a un número considerable de personas, ya sea por eventos relacionados a la situación de violencia que se vive actualmente en nuestro país, o a consecuencia de eventos que tienen un origen en las características geográficas de nuestro territorio y que lo hacen propenso a los llamados desastres naturales.

El tipo de desastre se encuentra relacionado con las características de la región, por lo que nuestro territorio es propenso a desastres naturales como terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, huracanes, sequías, inundaciones, deslizamientos de tierra, incluso a desastres que derivan de actividades humanas y que son nombrados como “antrópicos”, dentro de los cuales se incluyen los incendios, accidentes en masa, las víctimas de la violencia, explosiones, desastres químicos y nucleares.

Una de las características que tienen en común tanto los desastres naturales como los desastres antrópicos es el gran número de personas lesionadas y de víctimas letales, lo que genera una necesidad excesiva de recursos humanos, materiales y de infraestructura, los cuales generalmente no se encuentran disponibles de forma inmediata, generando la necesidad de implementar acciones perfectamente estructuradas que permitan atender de una mejor manera el acontecimiento. Por lo que uno de los riesgos es la existencia de un gran número de personas que buscan colaborar, pero desconocen cómo actuar.

A diferentes niveles se ha realizado el diseño de protocolos de actuación que permiten otorgar una mejor respuesta ante la demanda excesiva generada durante los desastres; un ejemplo de ello es lo implementado en los servicios de urgencias de los establecimientos de atención médica, que permite brindar atención inmediata a aquellas alteraciones del estado de salud que, por su gravedad, ponen al paciente en un estado potencialmente letal o de perturbación a la función de los diferentes órganos o sistemas, lo cual se logra a través de un sistema de clasificación denominado Triage, que permite al personal médico y paramédico la identificación de la gravedad del paciente con base en una clasificación por colores. Estos sistemas de clasificación de víctimas, además de ser aplicado en el entorno hospitalario, se ha aplicado en otro tipo de entornos, por ejemplo, al evacuar áreas críticas de lesionados y en la clasificación de cadáveres para priorizar la identificación.

El sistema de clasificación de cadáveres o “Triage de cadáveres” tiene aplicación en las actividades que deben desempeñar los servicios periciales a través del servicio médico forense ante situaciones en la cuales existe un gran número de víctimas letales.

Es claro que las funciones de los servicios periciales en los casos de desastres con un número considerable de víctimas letales incluyen la colaboración en la búsqueda y la recuperación de víctimas, la práctica de necropsias, el manejo adecuado de los cadáveres para evitar riesgos sanitarios a la población, y la entrega de los cuerpos a los familiares.

La labor de entrega de cuerpos a los familiares se encuentra precedida de un proceso de identificación certero que requiere, antes de realizar los procedimientos marcados en el Protocolo para Tratamiento e Identificación Forense elaborado por la Procuraduría General de la República, de un sistema de clasificación visual que permita ordenar y priorizar el proceso de identificación basado en el estado de descomposición de cadáver. Los criterios que se utilizan para realizar esta clasificación deberán permitir una clasificación rápida y que no requiera de una formación especializada, por lo que actualmente se incluyen criterios como sexo, edad aparente, mayor o menor de 20 años, características del cabello, señas particulares (tatuajes, cicatrices) y pertenencias u objetos en posesión del cadáver. Este proceso de clasificación rápida facilita la identificación por los familiares que se encuentran realizando la búsqueda de la persona ausente.

De manera complementaria, se vuelve impostergable la generación de una base de datos nacional que contenga el registro de todos los cadáveres de identidad desconocida que ingresan a los anfiteatros de los diferentes estados, facilitando con ello la búsqueda de personas extraviadas o ausentes por los familiares.

Lo anterior muestra la existencia de oportunidades de mejora en los protocolos que actualmente se encuentran vigentes en materia de identificación y que no consideran el procedimiento de actuación en casos de desastres masivos.


Formación electrónica: Yuri López Bustillos, BJV
Incorporación a la plataforma OJS, Revistas del IIJ: Ilayali G. Labrada Gutiérrez

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