La actual crisis del modelo democrático clásico en el escenario de la relación bilateral
México-Estados Unidos

Publicado el 5 de noviembre de 2019


Francisco José de Andrea Sánchez

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM,
emailfranciscodeandrea@post.harvard.edu

1. En los últimos años, en especial desde el desafortunado ascenso de Donald Trump a la Presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica, aunque ya previamente en otros países y con ciertas indicaciones de corrientes-antidemocráticas, se aprecia un alarmante cambio de paradigma inimaginable hasta hace unos lustros en que la línea progresiva de avance y apertura del llamado modelo democrático incluyente parecía no tener vuelta atrás.

2. En este sentido, cabe señalar que tan solo en los últimos cinco años, a partir de la elección de Donald Trump, de Jair Bolsonaro en Brasil, así como en Rodrigo Duterte en Filipinas, de Viktor Orbán en Hungría (el ultranacionalista primer ministro de Hungría que cree que Europa está siendo invadida por los inmigrantes), y de Sebastían Piñera en Chile —cuya imprudencia política y falta de contacto fino con su realidad doméstica en pocos y dramáticos días ha desatado una crisis gravísima de gobernabilidad que amenaza con “regresar” a Chile a la era pinochetista de los años setenta del siglo pasado— se está observando una alarmante regresión en la anteriormente citada línea de progreso y consolidación en materia de igualdad jurídica y social entre todos los seres humanos.

3. La citada tendencia regresiva que algunos identifican como un populismo de derecha tiene explicaciones en múltiples factores no sólo ideológicos sino también raciales, y sobre todo desde nuestro punto de vista de protección de hegemonía del poder financiero, económico y militar en el mundo. A mayor abundamiento, es factible identificar especialmente en los Estados Unidos de Norteamérica una tendencia por ahora todavía fundamentalmente de facto pero que a futuro podría convertirse en una tendencia formalizada jurídicamente de regresión en muchísimas conquistas en materia de derechos humanos e igualdad entre las personas, sin distingo de su origen raza, orientación sexual, calidad migratoria o educación formal.

4. En este sentido, debemos señalar que urge hacer un análisis profundo de las energías y fuerzas motrices que en la actualidad se están moviendo y que responden a un intento por parte de elites políticas racistas de regresar a un statu quo de privilegios para grupos específicos que durante décadas fueron dominantes especialmente en Estados Unidos sobre minorías raciales y grupos vulnerables de la más distinta índole.

5. Las políticas xenófobas, racistas y conservadoras de Trump desafortunadamente son compartidas por grupos conservadores en los Estados Unidos de Norteamérica que buscan evitar una pérdida de poder y hegemonía domésticas e internacionales ante el crecimiento de la otrora mediana minoría hispánica en los Estados Unidos, así como ve el influjo de migrantes de países del llamado “tercer mundo”.

6. El crecimiento de la población de origen hispánico y los pronósticos a futuro indicarían una tendencia que colocaría a la población blanca anglosajona protestante en un futuro no muy distante como la nueva minoría en contraposición con un mosaico muy variado de razas religiones influencias antiguamente minoritarias. Es esta tendencia poblacional demográfica al interior de los Estados Unidos lo que constituye el verdadero resorte de las fobias raciales antiinmigrantes y de regresión en materia de derechos humanos de la actual elite gobernante en Estados Unidos.

7. Ante este panorama, una vez precisado el anterior contexto es que resulta meridianamente claro que tanto los sistemas de justicia locales, como los regionales de administración de justicia a nivel internacional, tienen ahora una responsabilidad magnificada —que eventualmente llegará a sus sedes— de sostener la vigencia de una gran cantidad de derechos humanos vinculados al concepto de democracia incluyente.

8. Nos referimos especialmente a los derechos humanos de migrantes de enormes poblaciones desplazadas por falta de oportunidades estructurales en sus propios países, en muchos casos ocasionadas por políticas imperialistas manipuladoras que obedecen a políticas de conservación de hegemonía regional y que desestabilizaron e incluso intervinieron en procesos electorales locales, así como en sus economías, si bien no es ésta la única explicación.

9. Pues bien, al prestigio e importancia de la función de órganos de administración de justicia regionales internacionales y también locales corresponderá la primera línea de defensa del progreso hasta ahora alcanzado en materia de derechos humanos vinculados a la democracia incluyente.


Formación electrónica: Yuri López Bustillos, BJV
Incorporación a la plataforma OJS, Revistas del IIJ: Ilayali G. Labrada Gutiérrez

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