Valor del Salario1

Publicado el 9 de enero de 2020

José Dávalos Morales
Profesor de Derecho Laboral en la Facultad de Derecho de la UNAM,
email josedavalosmorales@yahoo.com.mx

El patrimonio del trabajador es su energía de trabajo, la lleva consigo al entrar a la empresa. Por eso el Constituyente de 1917 se ocupó en primer término de la jornada máxima de trabajo, el tiempo de trabajo era su primera preocupación.

Dice el Maestro Mario de la Cueva que “Cuando la energía de trabajo se entrega a otro, la salud y la vida hallan su aseguramiento en el derecho del trabajo e irrumpe el salario en una relación dialéctica (Entre el trabajo y el capital), porque es el elemento que además de asegurar la salud y la vida, permite al hombre y a la mujer elevarse hacia una vida auténticamente humana”.

El salario cumple su función cuando satisface con amplitud generosa las necesidades de toda índole del trabajador y su familia. La Constitución de 1857, la hermana mayor de los derechos sociales de la Constitución de Querétaro, tenía en su artículo quinto un párrafo que luego pasó a la Constitución de 1917: “Nadie puede ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa remuneración y sin su pleno consentimiento”.

En la lucha por la justicia social, sin un ingreso remunerador y justo todo se habría perdido. El artículo 82 de la Ley Federal del Trabajo dice que el salario es la retribución que debe pagar el patrón al trabajador por su trabajo. Y el artículo 84 establece que el salario se integra con los pagos hechos en efectivo por cuota diaria, gratificaciones, percepciones, habitación, primas, comisiones, prestaciones en especie y cualquiera otra cantidad o prestación que se entregue al trabajador por su trabajo. Este es el salario integral en nuestra legislación.

Los salarios mínimos son la protección menor que la sociedad concede a millones de hombres y mujeres que conducen una existencia que en muchos aspectos está más cerca de la vida animal que de la humana, pero con esa energía de trabajo se cultivan los campos de los nuevos latifundistas, se construyen las fábricas, las máquinas, los caminos, los automóviles y los aeroplanos de lujo, con esa energía de trabajo se amasan los insultantes tesoros de los nuevos ricos.

Esta es una dolencia muy grande de México. Hay más de seis millones de trabajadores que ni siquiera alcanzan a obtener por su trabajo el salario mínimo. Y muchos millones que no tienen trabajo y por tanto no reciben ningún salario. Entre estos millones están jóvenes hombres y mujeres que tienen la esperanza de un día tener un trabajo. Ya ni siquiera tienen la esperanza de cruzar la frontera hacia el Norte, esa puerta por ahora parece estar clausurada para los trabajadores.


NOTAS:
1 Se reproduce con autorización de el autor, publicado en La Prensa, el 21 de diciembre de 2019.


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