Las funciones del Banco de México para el desarrollo del país

Publicado el 14 de abril de 2021

Daniel Celso Pérez
Estudiante de la licenciatura en Derecho, FES Acatlán, UNAM
emaildlcopz07@gmail.com

ed
Eduardo Daniel Vázquez Pérez
Sociólogo egresado de la FES Acatlán, UNAM, y estudiante de la maestría en
Derecho del Posgrado en Derecho de la UNAM
emailvazquezdaniel252@gmail.com

Dentro de un sistema, la economía es el punto medular dominante, donde interactúan los agentes económicamente activos y pasivos. Los mecanismos jurídicos de control son los que llevan a cabo la protección y cuidado de la economía.

Para llevar a cabo el funcionamiento de una economía sana, el gobierno debe aplicar dos políticas: la primera de ellas, política fiscal, que se ejerce a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, orientada en recolectar e invertir los impuestos, y por otro lado, la política monetaria que ejerce Banco de México, mediante la cual se busca que la cantidad de dinero en circulación sea la necesaria para efecto de atender las demandas de índole socioeconómico. Ambas políticas convergen y buscan un fin común; el de mantener en equilibrio los agentes económicos, reflejados positivamente en el producto interno bruto (PIB).

Hablando específicamente de la política monetaria, es menester mencionar que el órgano rector es el Banco de México, sin embargo, éste también tiene otras funciones, las cuales deben ser conocidas.

Como se ha mencionado, el Banco de México (Banxico) es nuestro Banco Central y tiene una gran importancia en preservar la estabilidad financiera, monetaria y económica de nuestro país.

Antes del siglo XX, y durante la primera década, los distintos bancos que se encontraban en México fabricaban sus propias monedas y billetes, sin embargo, no contaban con ningún tipo de respaldo, pues no había un órgano rector que regulara el valor de dichos medios de pago, generando desconfianza entre la población sobre el valor de éstos.

En la Revolución mexicana, la lucha armada constante por alcanzar el ejercicio del poder en las dos primeras décadas del siglo XX trajo como resultado el establecimiento de ciertos derechos plasmados a nuestra Constitución mexicana de 1917, de los cuales destacan sobre tierras y aguas, trabajo digno, seguridad social, e inclusive de carácter económico, como lo son las restricciones a las prácticas monopólicas y el establecimiento de un Banco Central, sólo por mencionar algunos.

Con el establecimiento de dicho Banco Central se le daría la función al gobierno federal de llevar a cabo la emisión de monedas y billetes a través del Banco de México, así como la distribución de éstos a lo largo y ancho de la República mexicana.

De 1925 a 1994 el gobierno federal solicitó financiamiento al Banco Central para pagar las deudas que adquirió éste. Por ejemplo, durante las décadas del llamado Desarrollo Estabilizador se mantuvieron políticas fiscales y monetarias coordinadas y prudentes que permitieron un crecimiento sostenido con baja inflación. Mientras que en los años setenta y ochenta la economía experimentó una etapa turbulenta que se originó en la aplicación de políticas excesivamente expansivas, así como en la obligación que se impuso al Banco Central de extender crédito para financiar los déficits fiscales en los que se incurría. Esto condujo al deterioro de la estabilidad de los precios, generando inflaciones agudas, prolongadas y profundamente perjudiciales para la sociedad, las cuales alcanzaron niveles que rebasaron el 100% entre 1982 y 1988 (Banco de México, 2017).

Por tal motivo, fue necesario convertir al Banco Central en un órgano autónomo para frenar el control e injerencia que tenía el gobierno federal sobre el Banco de México.

La autonomía se traduce en una mayor independencia, control en el ejercicio de sus funciones, optando por un carácter conservador ad hoc que le permite llevar a cabo adecuadamente las funciones monetarias que se mencionan a continuación.

El Banco de México, para controlar la inflación, establece una política monetaria encaminada a administrar y regular la cantidad de dinero en circulación, manteniendo así la estabilidad de los precios, en donde el Banco Central generalmente aumenta o disminuye la tasa de referencia o tasa de interés interbancaria con el objetivo de controlar la inflación.

Dicha tasa de referencia se puede entender como el regulador de las tasas de interés de los créditos y depósitos que ofrecen los bancos comerciales, lo que se ve reflejado en el consumo, la producción, la actividad económica y la inflación.

Por otro lado, es importante mencionar la función que tiene el Banco de México dentro del sistema financiero mexicano, el cual coadyuva para el sano desarrollo entre los activos y pasivos que intervienen día con día, pues es una de las autoridades rectoras del sistema que supervisa, vigila y procura el comportamiento y funcionamiento de las entidades financieras y más.

Cabe mencionar que el sistema financiero es muy importante, puesto que aquí se encuentran los agentes económicamente activos y pasivos para realizar sus transacciones día a día.

No hay que olvidar que, dentro de un sistema capitalista, la dominación económica es lo que está en juego, pues como mencionaba el economista Francois Perroux, la dominación económica es la lucha entre dominantes y dominados, donde los dominantes tratan de imponerse y dominar a los de menor poder dentro de un espacio. Se agregaría, también, que hoy día tal dominación económica debe ser valorada no en un espacio fijo, sino en un plano de influencias amplio, así como la identidad de dichos agentes dominantes de poder.

Por ese motivo, la vigilancia, supervisión y cuidado del sistema financiero mexicano recae en el Banco de México, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros.

Asimismo, la administración de las reservas internacionales es otra de las importantes funciones del Banco Central, pues con éstas México cuenta con un respaldo monetario para hacer frente al estrés financiero. Las reservas internacionales de México para el año en turno son de 195,667 millones de pesos, lo que representa el 15% del PIB. Siendo un alto número de reservas durante este siglo.

Por lo anterior, podemos afirmar que sin la autonomía que goza el Banco de México, nuestra economía experimentaría cambios drásticos como los anteriormente vividos. Finalmente, se puede decir que es un requisito sine qua non la autonomía del Banco Central, ya que sin ella no se podrían controlar situaciones de emergencia, las reservas, entre otras más, ya que todo el trabajo que desempeña el Banco de México recae en la economía de nuestro país. Es por eso que el conocer su importancia nos facilita brindar propuestas de mejora para efecto de hacer frente a los cambios de índole social, económico y político que se presentan en la realidad mexicana.


Formación electrónica: Yuri López Bustillos, BJV
Incorporación a la plataforma OJS, Revistas del IIJ: Ignacio Trujillo Guerrero

Enlaces de Referencia

  • Por el momento, no existen enlaces de referencia