La Conquista que no fue1

Publicado el 16 de agosto de 2021


Luis de la Barreda Solórzano

Investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas, UNAM,
email lbarreda@unam.mx

No hubo tal cosa como la conquista de México. Hace 500 años, cuando Cuauhtémoc, el último tlatoani mexica, fue capturado, cayó la Gran Tenochtitlán, pero entonces México no existía. Empezó a existir a partir de ese momento, con el mestizaje. Por eso se ha dicho que el verdadero padre de la patria es Hernán Cortés, repudiado por la historia oficial.

Los mexicas no fueron vencidos sólo ni principalmente por los españoles, que eran el 0.5% de los 100,000 guerreros que pelearon contra el imperio azteca. Los mexicas fueron vencidos por una alianza de españoles e indígenas, principalmente tlaxcaltecas y texcocanos. Cuando se afirma que el 13 de agosto de 1521 fueron derrotados los indígenas se está sosteniendo apenas una verdad a medias, pues también los indígenas salieron victoriosos: los indígenas que se habían aliado con Hernán Cortés. En otras palabras: la mal llamada conquista de México fue obra principalmente de combatientes indígenas.

Tras la caída de la Gran Tenochtitlán, la monarquía española gobernó la Nueva España a través de los virreyes, representantes del rey en las tierras americanas, pero la sociedad novohispana discurrió, como advierte Héctor Aguilar Camín, en “tres siglos de una compleja historia de conflicto, convivencia y mezcla del mundo mesoamericano con lo que tardaría siglos en volverse algo parecido a un dominio español de ultramar”.

¿Fueron brutales los españoles con los mexicas? Sin duda, pero no más de lo que los mexicas fueron con los pueblos a los que tenían sometidos, que tenían que pagarles tributo y, además, soportar que muchos de los suyos fueran reducidos a la esclavitud o sacrificados a los dioses aztecas. Como apunta Irene Vallejo: “Tras los cortinajes de los desfiles y la fiesta, el triunfo siempre oculta la oscuridad de la barbarie”.

Hubo crueldad con los vencidos, pero nunca el propósito de exterminarlos, entre otras cosas porque a los vencedores no les convenía perder la mano de obra para las minas y el campo. Las Leyes de Indias otorgaron derechos a los naturales contra los abusos de los gobernantes y los amos. La terrible epidemia de viruela fue la verdadera genocida: diezmó considerablemente a la población indígena.

Cuando el Presidente de México insta a la monarquía española a que pida perdón por lo que los españoles hicieron a los indígenas, parece olvidar que los mexicanos somos fruto del mestizaje entre unos y otros. Nuestros antepasados son los españoles tanto como los indígenas. El Presidente tendría que implorar perdón a los indígenas por barbaridades cometidas por sus ancestros españoles, pero también a los indígenas avasallados sin compasión por los mexicas y a los españoles por las atrocidades perpetradas por el cura Hidalgo.

La visión de Andrés Manuel López Obrador es la que aprendió en el libro de texto de primaria. Le convendría leer alguno de las decenas de nuevos libros que destrozan la versión oficial, por ejemplo La conquista de México, de Hugh Thomas (Planeta).

A mí no me interesaría que, al finalizar su gobierno, López Obrador pidiera perdón por la cantidad de muertos provocados por su indolencia ante el coronavirus y el crimen organizado, ni por los que se quedaron sin empleo después de que se negó a apoyar a las pequeñas y medianas empresas afectadas por la pandemia, ni por los pacientes a los que se privó de su tratamiento médico por la cancelación del seguro popular, ni por los niños con cáncer sin medicamentos, ni por los millones que han pasado a situación de pobreza o de pobreza extrema, ni por su desprecio a la ley.

Ese perdón tendría un valor simbólico, pero no salvaría vidas ni otros bienes. Mucho mejor que cualquier mea culpa a posteriori sería enmendar en el presente los yerros y las omisiones que han provocado graves perjuicios y quebrantos a los gobernados.


NOTAS:
1 Se reproduce con autorización del autor, publicado en Excelsior, el 12 de agosto de 2021 : La conquista que no fue 2021/08/12 | Excélsior (excelsior.com.mx)

Formación electrónica: Yuri López Bustillos, BJV
Incorporación a la plataforma OJS, Revistas del IIJ: Ignacio Trujillo Guerrero

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