El presidente Adolfo Ruiz Cortines y los partidos de oposición registrados (1952-1958)

Publicado el 4 de mayo de 2022

Alfonso Guillén Vicente
Profesor-investigador en la Universidad Autónoma de Baja California Sur
emailaguillenvic@gmail.com

Tres partidos de oposición figuraron en la administración de Adolfo Ruiz Cortines, el veracruzano que sucedió a Miguel Alemán Valdés en la década de los cincuenta del siglo XX.

Acción Nacional fue el partido de oposición más fuerte en el sexenio ruizcortinista. En las elecciones de diputados federales de 1952 obtuvo un poco más del 8% postulando candidatos en 61 distritos electorales y alcanzando cinco curules de mayoría. Para 1955, en las elecciones intermedias, el porcentaje sube arriba del 9%, con 88 candidatos y logrando seis diputaciones. En las elecciones de diputados federales de 1952 el blanquiazul presentó 139 aspirantes a una curul federal y sólo se le reconoció el mismo porcentual de 1955. En protesta por lo que se calificó de fraude electoral decidió retirarse del Congreso de la Unión. Algunos de sus diputados electos decidieron permanecer y fueron expulsados por los órganos del partido.1

El Partido Popular (luego Partido Popular Socialista) fue otra de las organizaciones políticas de oposición con registro legal durante el gobierno de don Adolfo Ruiz Cortines. En los comicios presidenciales de 1952 postuló a Vicente Lombardo Toledano, su principal ideólogo, en solitario; luego de que fracasaron los intentos por impulsar una candidatura de oposición única, la del general disidente Miguel Henríquez Guzmán, con su Federación de Partidos del Pueblo Mexicano. Ahí quedó en entredicho el PP y ahí quedó también el pobre porcentaje menor al 2% alcanzado por Lombardo.2 En 1955, en las elecciones de diputados federales, alcanzó el 2.45%.3 Para la elección presidencial de 1958 apoyó la candidatura priísta de Adolfo López Mateos, cuando el Partido Comunista Mexicano le había propuesto que apoyara a su candidato.

Finalmente, pero el más importante para los fines de este trabajo, estaba el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM). Se constituyó de manera formal en 1954, ya entrado el sexenio de Ruiz Cortines. Tuvo como antecedente la organización “Hombres de la Revolución”, formada en 1948-1949, cuando don Adolfo era el secretario de Gobernación del presidente Miguel Alemán.4 Obtuvo su registro legal en julio de 1957 y apoyó la candidatura de López Mateos en 1958.

Según uno de los fundadores, teniente coronel Juan C. Peña, los que concibieron la formación del PARM fueron Adolfo Ruiz Cortines, el general Rodolfo Sánchez Taboada, presidente nacional del PRI y los generales Juan Barragán y Jacinto Blas Treviño, el artillero defensor del campo petrolero de Ébano frente a las oleadas de los villistas en la Huasteca Potosina y mentor de Adolfo Ruiz Cortines desde su incorporación como pagador civil “asimilado” al Ejército Constitucionalista que servía bajo las órdenes de Venustiano Carranza.

Jacinto B. Treviño había llamado, al finalizar la Revolución mexicana, a Ruiz Cortines para que fungiera como su secretario particular en las distintas responsabilidades que desempeñó en la administración carrancista.

Para los estudiosos de la historia de los partidos políticos en México resulta claro que el PARM, su registro legal y la prolongación de su vida política, es una especie de pago del presidente Ruiz Cortines a Jacinto Blas Treviño, Juan Barragán y otros militares que conoció desde 1914, por circunstancias familiares y de trabajo.

Conocemos al presidente Ruiz Cortines a través de las fotografías con la banda presidencial, o luciendo corbata de moñito en la portada de la revista TIME. Pero existe un “retrato hablado” del político veracruzano que el general Gonzalo N. Santos, el revolucionario y cacique potosino, nos ha regalado en sus Memorias5 y que nos puede llevar, más de un siglo atrás, a conocer al personaje de una manera más viva y más completa.

Cuenta Gonzalo N. Santos que cuando entró a la Ciudad de México a mediados de 1914, en el momento en que el general Obregón iba a ocupar la capital del país a la cabeza del Ejército Constitucionalista, “buscando la propiedad de la señora Adela Gutiérrez de Carrillo, suegra del general Jacinto B. Treviño”, notó que “frente a la casa se paseaba un catrín moreno, de ojos negros muy grandes y ceja negra poblada, con pulcro traje de verano y sombrero carrete”. Preguntó quién era y le dijeron: “Es el novio de Lucía”, la hija menor de Adelita. “La mamá veía con buenos ojos el noviazgo, pero María, la esposa de Jacinto [el general Treviño] se oponía al noviazgo porque ese catrín [nada menos que Adolfo Ruiz] había servido a los americanos en Veracruz [durante la invasión de 1914]”.

Tiempo después nuestro personaje, ya concuño del general Jacinto Blas Treviño, era pagador asimilado a la Brigada de Francisco de Paula Mariel. Estaba encargado de la “fayuca” (abastecimiento de las tropas). Según Gonzalo N. Santos —quien después tuvo diferencias políticas con Ruiz Cortines cuando éste ya era presidente de la República—, don Adolfo lo hizo muy bien. “No estorbaba a los oficiales ni a las soldaderas, tenía mucho sentido comercial y mucha práctica administrativa”.

“Había sido dependiente de una tienda de españoles y conocía el teje y maneje de la compra y venta de mercancías” —recuerda Gonzalo N. Santos— y “se sujetaba al sueldo que él mismo se había impuesto”. Y remata con estos detalles: “era Adolfo Ruiz un gran bailador de rumba y de danzón… Era muy simpático y tenía mucho partido [con las muchachas]. Le llamaban El Fakir”.

Y sobre la acusación de que apoyó la invasión norteamericana a Veracruz en abril de 1914, tema que tomó la oposición en la campaña presidencial de 1952 para debilitar la candidatura priísta de Ruiz Cortines, el general potosino Santos subraya su opinión acerca de los hechos y enumera una de las razones del por qué decidió apoyar al veracruzano hasta el final: “Porque ni siquiera era un colaborador de los invasores [estadounidenses], desde el gobierno del usurpador Victoriano Huerta ocupaba un humilde puesto en Aduana de Veracruz, mismo que siguió cobrando en la nómina de los invasores, para mantener a su madre”.


NOTAS:
1 Rodríguez Araujo, Octavio, La reforma política y los partidos en México, Siglo XXI Editores, 1979, p. 127.
2 Rodríguez Araujo, Octavio, “El henriquismo: última disidencia política organizada en México”, Estudios Políticos, núms. 3-4, septiembre-diciembre de 1975.
3 León Ovando, Arnaldo y Mateos, Juan Antonio, Partido Popular-Partido Popular Socialista, tesis de licenciatura de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, 1969.
4 Véase el capítulo V de la segunda parte del texto de Rodríguez Araujo sobre La reforma política y los partidos en México.
5 Editorial Grijalbo, 1984, pp. 883-890.

Formación electrónica e incorporación a la plataforma OJS, revistas del IIJ: Ignacio Trujillo Guerrero, BJV

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